País mío no existes: Roque Dalton en el Zócalo de México
Escrito por Ana EscotoDomingo, 30 octubre 2011 00:00
ana.escoto.1@gmail.com
Estoy en el Zócalo de la ciudad de México. Hay una gran bandera en rojo, blanco y verde. Enorme. Uno no puede sino sentirse pequeño a la par del asta, que es quizás más gruesa que dos personas abrazadas.
Y busco el stand de la “Alianza de Editores Mexicanos Independientes” en la feria del libro, una feria que este año en su décima edición superó el millón de visitantes. Ahí se presentan dos libros inéditos de Roque Dalton. Voy con un papelito donde anoté “El gran despecho”, un poema de “Taberna y otros lugares”. “País mío no existes”, me digo mientras veo los múltiples stands y la bandera ondeando en el gran Zócalo.
Más allá de que siempre nos digamos que somos los hacelotodo, los vendelotodo y lo cantemos al son de alguna de las versiones musicalizadas, Roque Dalton es más que el “Poema de Amor”. Y en El Salvador se ha enaltecido el rol de Roque poeta –que está muy bien– pero ha significado ver a Roque más lejos de su papel histórico, de su papel político y de su papel además académico. ¿Qué tal si además de exclamar tener quince años y llorar por las noches, revisáramos la “monografía de El Salvador “o “Miguel Mármol”?
La editorial australiana Ocean Sur ha publicado dos ensayos políticos de Dalton: “El aparato imperialista en América Central” y “El Salvador en la revolución centroamericana”. “Se encontraban en una caja, acá en México”, explica Pablo Benítez, quien es el coordinador de la Cátedra Libre Roque Dalton y quien me invitó a mí y a otros dos poetas salvadoreños, que también residen en México, a formar parte del evento: Lauri García Dueñas y Gabriel Otero. Sonreí ante el comentario de Pablo.
Sentí que de repente, en medio del Zócalo, había un El Salvador más grande, menos distante. A pesar de que las obras ya se habían presentado en mayo en El Salvador y Guatemala y en junio en Cuba, yo, seguramente como muchos, no sabía nada de las nuevas publicaciones.
Con una treintena de sillas ocupadas y otra gente de pie, el evento comenzaba. Las ediciones en naranja encendido y un celeste verde tenían además al reverso una etiqueta de precio de la librería Gandhi, una de las librerías más importantes de México. Me emocioné. Moví las páginas y sentí el olor a libro nuevo.
Después de los comentarios del poeta mexicano Óscar de Pablo y la reflexión de “¿Dónde diablos está Roque Dalton?” de Leonardo Iván Martínez sobre la ausencia del autor en las librerías. Pablo explicaba: para entender a Roque no se le puede ver desde una sola arista.
No puedo más que adherirme a esto. ¿Dónde diablos está Roque? ¿Dónde diablos está El Salvador y su historia? Preguntas que retumban. ¿Dónde la memoria histórica? Quiero pensar que poco a poco va siendo más fácil de encontrar y una simple etiqueta de librería me eriza la piel.
Lauri, Gabriel y yo empezamos a leer su obra poética, ahí en medio de cientos de libros, de cientos de editoriales y con un micrófono que no funcionaba bien y que nos hizo tener que gritar. Entonces leí: “País mío no existes... No se oye a hablar a ninguna madre de ti”.
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