Al escribir esta columna no se había celebrado aún el ENADE XII, revolucionario en su concepción, ANEP cambió su tradicional encuentro, para formular con 117 organizaciones civiles, propuestas para un plan de nación, la representatividad que les confiere legitimidad y mayor peso, iniciativa a la que con sensatez debemos sumarnos todos, que los políticos no pueden dejar pasar desapercibidas, más bien inteligentemente hacerlas suyas y potenciar el movimiento ciudadano incorporándose.

 

La amalgama de las propuestas es una exigencia vehementemente de la sociedad, la consolidación de la democracia. Esta ha cobrado vida propia y aunque la realidad empuja, hay obstáculos importantes, que esa representación amplia de la sociedad que suscribe el documento, identifica claramente: fallas en institucionalidad y el sistema electoral.

 

Para nuestra institucionalidad, débil, deficiente, manipulada, sugieren cómo fortalecerla en algunas de las instituciones más importantes, que están en déficit de ella, Asamblea Legislativa, Corte Suprema de Justicia, Fiscalía General de la República, Corte de Cuentas, Tribunal Supremo Electoral, partidos políticos y concejos municipales, la columna vertebral del funcionamiento del país. Se precisan reformas, leyes simples y cambios constitucionales, para que hagan lo que deben hacer y evitar el mal manejo que partidos y funcionarios hacen de ellas.

 

A los partidos políticos, el clamor social: transparencia total en la proveniencia de sus fondos y la tan necesaria ley de partidos políticos.

 

Para la Asamblea Legislativa, la madre de la falta de institucionalidad, se pide que en el espíritu de la Constitución, sea electa de listas abiertas sin limitaciones. Que la siguiente Asamblea no ratifique la reforma constitucional de darles exclusividad a los partidos políticos para proponer candidatos a cargos de elección popular.

 

Para la elección de magistrados a la Corte Suprema de Justicia, institución fundamental para el estado de derecho, que dista mucho de cumplir su rol, notable por su falta de transparencia, desviar la justicia o evitar su aplicación por conveniencias personales o presiones políticas, se plantea que la elección sea transparente y pública como en los países avanzados, en que se conozca la trayectoria de los aspirantes, sus méritos, su reputación y calidad moral. Ideal serían audiencias públicas televisadas en que los electores los interroguen sobre todo lo pertinente, que piensan sobre los temas fundamentales, su trayectoria como jueces, sus fallos, su preparación... sería difícil elegir a los malos después de eso.

 

Para prevenirlo, solicitan que ninguna legislatura pueda elegir más de una vez a magistrados y fortalecer la Sala de lo Constitucional, evitando que puedan ser transferidos a otras salas como parece ser que se trama.

 

Sobre la irrelevante y manipulada Corte de Cuentas, piden una reforma que la haga independiente de los partidos políticos y su posición en la Asamblea, separar las funciones de controlar fondos públicos y juzgar las faltas cometidas y crear una Contraloría General de la República.

 

Proponen reformas que cambien al Tribunal Supremo Electoral, e independicen a la Fiscalía General de la República.

 

Las propuestas son buenas, el proceso de lograrlas aún mejor, pues el debate y acuerdo ciudadano tan amplio es la ruta a seguir para lograr un rumbo de nación con legitimidad y obligatoriedad a futuro de seguirlo.

 

Impresiona la declaración del líder sindicalista: “Los trabajadores organizados queremos que quede claro que solamente articulados con los empresarios podremos llevar a un mejor estadio la democracia. Los trabajadores no pueden seguir siendo faja de transmisión de ningún partido político”.

El insumo para un Plan de Nación es excelente, desprovisto de intereses partidarios o sectoriales, esperamos que fructifique y que los políticos ahora en el poder, lejos de sentirse atacados, reaccionen aunando fuerzas, teniendo en cuenta que el horizonte es 2024, los que lo hagan sabiamente serán recompensados por el electorado; los que no, no tendrán igual suerte.