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En 1998 me sorprendió que el FMLN no nombrara directamente al doctor Héctor Silva (recientemente fallecido) como su candidato presidencial para las elecciones de 1999. Una elección antes, las autoridades del partido escogieron a Rubén Zamora y a Francisco Lima como sus cartas para competir por el Ejecutivo. Se enfrentaron a Armando Calderón Sol y obligaron a una segunda vuelta, donde el arenero se impuso.

Sin embargo, en lugar de nombrar a un alcalde exitoso, al mejor candidato en la izquierda, prefirieron irse a elecciones primarias. Victoria de Avilés fue su contendiente. Al final, Silva se retira y Facundo Guardado, un excomandante de las FPL, toma la candidatura. Avilés no acepta ser su compañera de fórmula y Guardado lleva a otra excomandante, a Nidia Díaz, del PRTC.

Cuando entonces le pregunté a alguien muy cercano del candidato que por qué habían hecho una elección de ese tipo, es decir, no haber nombrado directamente a Silva, pero luego postular a Facundo, a sabiendas que iban a perder, la respuesta fue muy contundente: “No queremos perder el partido”. Es decir, puede ser que no hubiera chance contra ARENA en las urnas, pero en el interior del partido, el grupo de Guardado, el Movimiento Renovador, no dejaba el poder.

A la larga, los renovadores se retiraron o fueron expulsados del FMLN y el bando que propuso a Victoria de Avilés, la Corriente Revolucionaria y Socialista (CRS, u ortodoxos), se impuso y sigue en el poder hasta la fecha.

Esta semana, la Comisión Política decidió, por lo que dicen múltiples fuentes, nombrar como candidato presidencial para 2014 a Salvador Sánchez Cerén, vicepresidente de la República y ministro de Educación, además de ser Leonel González, excomandante de las FPL y el único miembro vivo de la comandancia del FMLN guerrillero que sigue en el partido.

Si nos vamos a las razones de política interna en el FMLN, la nominación de Sánchez Cerén es perfectamente válida en cuanto busca consolidar a las bases efemelenistas. En el Frente consideran como su mayor derrota en las elecciones no haber perdido cuatro diputados, sino haber perdido territorio, especialmente en la zona metropolitana de San Salvador, donde estaban sus bastiones inamovibles desde hace más de 15 años.

Para algunos en la cúpula del Frente, según varias fuentes consultadas, han sido sus bases más duras las que dejaron de ir a las urnas en Soyapango, Ilopango, Mejicanos, Apopa, Ayutuxtepeque y San Martín. Por eso se explica que en estos municipios, donde incluso ARENA perdió votos (excepto en Ayutuxtepeque), haya ganado el partido tricolor.

Entonces, la lógica del nombramiento de Sánchez Cerén es que hay que cohesionar al partido, de cara a las próximas elecciones municipales y legislativas. Pareciera ser que la apuesta es a salvar las bases –que podrían buscar una opción más radical, como la Tendencia Revolucionaria (TR) de Dagoberto Gutiérrez– antes de buscar mantener el Ejecutivo, parecido a lo que se decía del lado de los renovadores para explicar la nominación de Facundo: “No queremos perder el partido”.

En esta ocasión, no habrá primarias, como las que hubo en 2003 cuando Óscar Ortiz se enfrentó a Schafik Hándal por la candidatura presidencial. Así que todo sea por la cohesión.