No solo de pan vive el hombre dice la Biblia. En un tono profano, no solo de la coyuntura política podemos vivir, pero los constantes atropellos de nuestra clase política lo hacen difícil, la aspiración intensa de convertir al país en uno en que se respete el estado de derecho, que se cumpla la ley cuando la historia muestra que ni se cumplía ni se cumple, que estamos lejos y muchos funcionarios en lugares encumbrados son los que menos las respetan, es difícil no escribir sobre ello. 

Sin embargo, mientras contemplamos atónitos e indignados cada nueva malandanza descarada de estos actores, algunas graves, otras miserables, nos hacen dejar fuera de la discusión central, de la agenda importante del país, necesidades urgentes, una de ellas sobre la que escribimos recurrentemente es la necesidad de una agenda seria, de largo plazo que nos permita reemplazar totalmente el petróleo como fuente de energía y la gasolina o el diésel derivados de ese hidrocarburo fósil como combustible para el transporte. 

Las razones son múltiples y evidentes, comenzando por la más urgente y visible, el recurso es finito, su precio solo puede subir, las mayores economías del mundo con dinero y fuerza militar dependen de él para su funcionamiento, el crecimiento de China y el Oriente aumenta la demanda actual y la futura. 

Hace unos años, basar proyectos con precios del barril de crudo a $60 era complicado, luego se vio con temor cuando el crudo pudiera valer $80, ahora estamos arriba de $100, el mundo no ha colapsado, pero las economías se van erosionando inevitablemente. 

Aseguran los expertos que cuando el recurso sea muy escaso, lo obtendrán los que pueden pagar y los que militarmente lo puedan asegurar, vemos constantemente acciones bélicas estratégicas para asegurar petróleo a las grandes potencias, en Oriente Medio y otras regiones. 

¿En cuál grupo estaremos en la crisis? Obviamente entre los que tendrán dificultades para acceder al petróleo. ¿Hay soluciones alternas? Sí las hay. ¿Están en agenda prioritaria? No. 

Nuestra matriz energética es sumamente ineficiente, cerca del 50% es a base de petróleo, podríamos sustituirlo casi totalmente con mayor explotación de la geotérmica, muy enredada por temas oscuros, con la construcción de El Chaparral, muy pequeño apenas 66 MV, El Cimarrón unos 250 MV y una agresiva agenda bilateral diplomática para lograr la represa de El Tigre frontera con Honduras 350 MV, El Jobo y Piedra del Toro en el río Paz, 110 MW entre ambas. 

El país no da para un gran parque eólico, pero tenemos sol todo el año y aunque la tecnología aún es cara, podemos apuntar a que cada techo de vivienda tenga paneles solares para inyectar energía al sistema. Pueden poblarse también áreas agrícolas agrestes. En países adelantados hogares pequeños inyectan energía al sistema usando un contador, por ser solar reciben un precio especial para recuperar la inversión y consumen energía del sistema usando otro contador, a precio de mercado. 

La gasolina y el diésel a petróleo pueden sustituirse totalmente por biodiésel fabricado a partir del tempate y el higuerillo, que se dan fácilmente aun en terrenos infértiles y difícil topografía. Lo pueden usar los vehículos normales de diésel. La tecnología aún está por desarrollar precios comerciales, pero si no se comienza, nunca se llegará. 

Las soluciones propuestas no son nuevas, se han tratado y expuesto, pero el gobierno y la sociedad no le conceden prioridad. En el MINED trabajan en propuestas aceptables, pero no están en agenda prioritaria. Hay esfuerzos privados para agrupar a los pocos productores privados de renovables. 

El tema debiera ocupar la misma intensidad que el turbio intento de elegir fiscal y magistrados en abril y otras maniobras turbias de políticos, en el centro de la agenda nacional, revestido de la urgencia que tiene.

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