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A prácticamente tres años de tener un gobierno del FMLN, sorprende que ese partido no se haga cargo de lo que se ha hecho o dejado de hacer durante los últimos 35 meses. Las declaraciones de sus altos dirigentes en ocasión del Día del Trabajo sorprenden.
Sorprenden porque es de todos conocido que el principal problema de la gente, después de la inseguridad, es la falta de un empleo para aprovechar sus competencias y satisfacer sus necesidades básicas. En nuestro país el 44% de la Población Económicamente Activa está subemplead, son personas que no ganan el salario mínimo, que no tienen ocupación todos los días y mucho menos Seguro Social. Muchas tienen no más que educación primaria.
Faltan oportunidades de empleo. Y faltan porque no hay inversión. Y no hay inversión porque no hay seguridad jurídica. Y no hay seguridad jurídica porque el sistema de justicia aplica la ley discrecionalmente y a paso lento. Y no hay seguridad jurídica porque los diputados, esos funcionarios que son electos periódicamente, hacen leyes y las cambian a su conveniencia. Y no hay seguridad jurídica porque las reglas de atracción y localización de la inversión no se respetan.
Con estas condiciones hay que preguntarles a los dirigentes del Frente ¿cómo pueden esperar que la gente tenga oportunidades de un empleo decente? Y con el ambiente de inseguridad jurídica ¿cómo pueden limitar su responsabilidad a llamados al sector privado a que eleve el salario mínimo de los trabajadores cuando la mayoría de la Población Económicamente Activa no es asalariada? El problema es la falta de oportunidades para que la gente en edad productiva trabaje decentemente. Y el problema es que terminan en calles y avenidas.
Los dirigentes del Frente el 1.º de mayo hicieron llamados propios de un partido fuera de la estructura de poder del Estado. En sus críticas y demandas parece que no se hacen cargo de que tienen el control y responden por los resultados, logros, éxitos y fracasos de todos los ministerios y de todas las autónomas financieras y no financieras, del ministerio público, de las superintendencias y hasta del Órgano Judicial. Todas las instituciones de Estado están en manos de militantes o de simpatizantes del partido que controla el Órgano Ejecutivo desde hace 35 meses. Pero resisten hacerse cargo que son gobierno. Añoran la comodidad de la oposición y allí seguramente quieren volver.
Los asalariados permanentes en el país son un grupo reducido, tan reducido que puede sentirse privilegiado aun con el salario mínimo. No representan más que el 35% de los ocupados y allí están los empleados de Gobierno. Pero se requiere cuidado con las demandas. No todos son empleados de Gobierno, muchos trabajan en micro, pequeñas y medianas empresas que son unidades productivas que fácilmente pierden rentabilidad cuando los costos fijos se elevan, y terminan disminuyendo la planilla o cerrando. Se requiere cuidado con las demandas porque los que trabajan en empresas grandes o multinacionales, que no son la mayoría, también dependen de la rentabilidad de las operaciones. Si no se logra, las opciones son disminución de planilla o cierre.
En las empresas, no importa de qué tamaño, los salarios son costos fijos... y si los costos fijos suben, el punto de equilibrio cambia... y si el punto de equilibrio cambia, seguramente la rentabilidad se pierde. Y si la rentabilidad se pierde, seguro que el negocio cierra. Suena fácil demandar al sector productivo incremento salarial a todos los trabajadores. Suena fácil también demandar incremento salarial para los trabajadores del sector de servicios públicos. Pero ¿quién los paga? ¿Cuáles son los riesgos?
Los dirigentes partidarios deberían ocuparse y concentrarse en crear condiciones favorables a la inversión y el empleo. Y de esta ocupación ¡tampoco se hacen cargo! Hacen efectivamente lo contrario: basta escuchar las intervenciones que tienen periódicamente en una radio para que cualquiera decida no invertir o hacerlo en otro lado. Los dirigentes partidarios deberían ocuparse de asegurar que las leyes laborales se cumplen y que las reglas para el empresario y el inversionista no cambien. Mientras no hagan esto... la gente no tendrá oportunidades de empleo. Hay que entender la lógica, porque en esto ningún decreto vale.