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En el discurso del 11 de mayo dijo: “Hace aproximadamente 15 meses asumimos la alta responsabilidad de presidir el Órgano Legislativo. Cuando esto sucedió, se activó la expectativa de la sociedad salvadoreña, porque por primera vez en la historia de nuestro país un representante de la izquierda política, con todo lo que ello significa en términos ideológicos, políticos e históricos, asumiría la presidencia del primer Órgano del Estado”. Para la sociedad salvadoreña, fue normal que alguien del FMLN asumiera la presidencia de ese Órgano de Estado. La expectativa fue que asumiera la presidencia el diputado Schafik Hándal. Hace 15 meses a pocos sorprendió. La expectativa de que la ideología y la política hiciera diferencia no se cumplió. La primera presidencia de izquierda en la Asamblea Legislativa fue más de lo mismo.

En el discurso del 11 de mayo dijo: “Hoy en día nuestra Asamblea es más eficiente, más ordenada y más transparente pero también es más independiente, ya no obedece a los antiguos hilos de los poderes fácticos que antes predeterminaban la actuación del Órgano Legislativo, al margen de la voluntad ciudadana”. La primera presidencia de izquierda en la Asamblea Legislativa actuó al margen de la voluntad ciudadana. Demostró indiferencia y desprecio al sentir y pensar ciudadano. Ahora el poder fáctico está concentrado en la dirigencia partidaria que interpreta a su propia y personal conveniencia un artículo de la Constitución y es capaz de irrespetar los 273 restantes.

En el discurso del 11 de mayo dijo: “La población es hoy más crítica y fiscalizadora de la actuación de los legisladores y de los grupos parlamentarios. ¡Bienvenida sea la crítica ciudadana honesta, generosa y constructiva, para mejorar con ella nuestro quehacer legislativo! ¡Bienvenida sea la voz social, para recordarnos la importancia de la moralidad y de la ética en nuestra función!” Irónico y excluyente mensaje. Hay que decir lo que quieren escuchar. Esto es atentatorio a la libertad de expresión y queda la pregunta: ¿Qué debe hacer la ciudadanía que delegó su representación para que haga evidente la moralidad y la ética?

En el discurso del 11 de mayo dijo: “Hemos encarado siempre dos alternativas: apoyar aquellas propuestas de desarrollo que beneficien al pueblo salvadoreño, sobre todo a los más desprotegidos y débiles, o privilegiar a grupos reducidos que siempre fueron los beneficiarios del accionar del Estado. Es lo primero lo que ha prevalecido en nuestra actuación legislativa”. La tarea de la Asamblea Legislativa es la de legislar. ¿Hacen leyes diferenciando condición socioeconómica? Las leyes son de aplicación general, no hay exclusividad.

En el discurso del 11 de mayo dijo: “La legislatura que inicia ventilará elementos en la coyuntura nacional que demandan sabiduría y sensatez política, en medio de intenciones de desatar una crisis institucional que busca –por parte de ciertos actores económicos y políticos que la promueven– que se produzca una confrontación entre órganos de Estado, atentando contra la gobernabilidad democrática, la estabilidad del país, la seguridad jurídica y el Estado de Derecho”. La primera presidencia de izquierda en la Asamblea Legislativa avaló y justifica acciones que debilitan la institucionalidad. Ahora quieren asustarnos. No hay tal crisis en los términos que el primer presidente de izquierda en la Asamblea Legislativa describe, tampoco hay confrontación ni choque de poderes. Ventajosamente y por primera vez estamos viviendo y admirando la independencia de los órganos del Estado. Se está dando y seguirá dándose por decisión, presión y paciencia ciudadana. Esto les incomoda a los tradicionales dirigentes políticos. Ahora, tal como lo dijo en el discurso, la ciudadanía es más crítica y fiscalizadora de la actuación de los legisladores que están obligados a respetar la Constitución de la República. Y dijo también: “Vale reafirmar que lo actuado por la Asamblea, en abril pasado, en lo referente a la elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia, como en las demás elecciones de segundo grado, está revestido no solo de legitimidad democrática, sino de una absoluta, repito, absoluta validez constitucional”. El primer presidente de izquierda en la Asamblea cree que preside un “sistema altamente autoritario y dictatorial”, ese que criticó. Esto contrasta con “nuestro actual sistema de representación democrática y proporcional” que es, no lo olvide, la opción del pueblo.