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Desde junio de 2009, vivimos bajo una administración que ha sido un completo desorden y ha llevado al país a la bancarrota, de la cual será muy difícil salir. Es importante que los salvadoreños conozcamos la realidad de lo que está sucediendo, sin mentiras ni embustes; por eso la importancia de este artículo.

Cualquier persona podría creer que sobre El Salvador ha caído “una maldición gitana”, lo que es una fantasía, porque lo que realmente sucede es que impera la inexperiencia; sed de dinero; incapacidad; urdir planes para embrollar las cosas, por venganza o miedo a resoluciones; mentiras; embustes; despilfarros; violaciones constantes a la Constitución y leyes. Estas son las bases en las que se fundamenta la administración actual, que no solo nos ha llevado al descalabro, bancarrota, sino al desprestigio internacional.

Un ejemplo de este desprestigio es la nota que circuló en los primeros días de mayo del Banco de Inversión Barclay’s Capital, la cual dice que El Salvador pierde el apoyo del FMI, y después hace un análisis de cómo y por qué se llegó a esa situación. Recomienda poner mucho ojo en la situación de El Salvador, como un país poco confiable.

La empresa de investigación financiera Great American dice que las causas del desastre en El Salvador son el excesivo gasto corriente, grave endeudamiento, despilfarro. Todo esto ha imposibilitado a este país para cumplir sus compromisos, y recomienda a los diferentes organismos de crédito poner mucha cautela con El Salvador.

Todas estas situaciones serán un insumo para que calificadoras internacionales de riesgo bajen la nota a El Salvador, que actualmente está en BB, que es grave, y si hay una rebaja, las consecuencias serán desastrosas para los salvadoreños.

Al no poder justificar sus errores, mucho menos una política sana en el manejo de los fondos, es que el FMI suspendió el acuerdo “stand by”, por eso tienen del pelo a los iluminados, quienes son sus siervos, y tienen que hacer lo que ellos ordenan. Así lo expresó Roberto Lorenzana, diputado y vocero del FMLN, en sus declaraciones del 6 de mayo en Radio Maya Visión cuando dijo: “El secretario técnico de la Presidencia solo calca lo que le dice el FMI, por eso quieren quitar los subsidios”.

No comprendemos cómo los iluminados y “don Funes”, conociendo la situación financiera, se comprometieron a metas con el FMI, sabiendo de antemano que no cumplirían. Otro engaño más.

La realidad es que todo es un desastre, los salvadoreños comenzamos a comer salteado, y pronto no habrá fondos para pagar a los empleados públicos.

Por el momento no hay dinero para cancelar a proveedores, que tienen seis meses sin pago, muchos de ellos están casi en quiebra, cuando la LACAP exige que se les cancele a los proveedores en 60 días. Otra violación más a la ley.

Además, recurren a préstamos con garantía de letras del tesoro (LETES), que hasta febrero eran $576 millones, pero ante el desorden que existe, están pidiendo autorización para nuevas LETES a largo plazo, con vencimiento hasta 2014, cuando hayan alzado vuelo.

Están haciendo hasta lo imposible para que el FMI reconsidere la suspensión del acuerdo, sobre todo porque el mercado donde han colocado eurobonos, que son una tanatada, les exigen el acuerdo “stand by” como herramienta de confianza y sanidad fiscal.

Por eso andan “ajolotados”, viendo cómo rebajan los subsidios, ofreciendo a los buseros bajarles el IVA, en contra del principio constitucional de igualdad, porque si se los rebajan, tendrán que hacerlo a todos los salvadoreños.

La verdad es que cada kilómetro cuadrado de El Salvador está hipotecado en $5 millones. Hasta dónde nos han llevado estos incapaces con sus despilfarros.