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Así, si un diputado gana la reelección o un político desplaza a otro en una alcaldía importante, de inmediato salen de entre sus círculos aquellos que dicen que sin su aporte no se hubiera podido realizar la hazaña. Pero cuando el ejemplo es inverso, el infeliz queda en soledad. Esto es lo que comúnmente sucede. Pero cuando vemos que dos de los hombres con mayor arrastre político aparecen huérfanos de partido, la cosa realmente se pone interesante.
La última encuesta de LPG Datos revela que el presidente Mauricio Funes tiene una aprobación del 65%. Si bien es una reducción de seis puntos respecto a la anterior medición, la cifra demuestra que la aceptación del mandatario es saludable, que ha sobrevivido a las fuertes críticas por los problemas económicos o la inseguridad, aunque de esta última ha habido un descenso significativo. Por si eso fuera poco, si la reelección presidencial inmediata estuviese permitida, Funes estaría en ventaja.
Cuando LPG Datos le preguntó a la gente cuál era su opinión de Funes, el 64.9% dijo que era buena o muy buena. Al restar las opiniones negativas, de Funes quedó un saldo a favor de 45.5%. El primer lugar en opiniones favorables es para Norman Quijano, el alcalde de San Salvador por ARENA. El 67% tiene una buena o una muy buena impresión de él y su saldo es de 58.9%. Aunque Quijano se esfuerza en negarlo, es evidente su interés por buscar apoyos en su partido para tener posibilidad de pelear por la candidatura presidencial de 2014 (sin ir más lejos, ayer clausuró con los alcaldes areneros de la zona metropolitana su proyecto de limpieza de 15 kilómetros del bulevar del Ejército y el sábado pasado estuvo en La Unión con 22 de los 36 alcaldes tricolores de la zona oriental).
Lo curioso con Funes es el distanciamiento que tanto él como el FMLN hacen. El presidente calificó al FMLN esta semana como el segundo partido de oposición y dijo que todavía no había entendido que no debía buscar usufructuar del Estado.
El análisis de FUSADES, de hecho, comienza con esto: Durante el tercer año y a diferencia del informe correspondiente a 2010-2011, existe un evidente debilitamiento de la base de sustentación del presidente Funes, principalmente en el plano orgánico partidario, tanto a nivel de cúpula del FMLN como en su militancia.
ARENA tiene su drama propio. Esta semana presentó su balance económico de los tres años del gobierno de Funes y al exponer los índices del gobierno de Antonio Saca, en lugar de ponerlo tricolor, como sí sucede con Alfredo Cristiani, Armando Calderón y Francisco Flores, lo ponen en gris.
Saca aparece en LPG Datos como el quinto mejor evaluado, con 52.8% de opiniones buenas y muy buenas, 18.3% de opiniones malas y muy malas y un saldo de 34.5%. Para ARENA, Saca es un traidor y lo acusan de estar detrás de GANA. Por eso reniegan de él. Quizás por eso Roberto Lorenzana, del FMLN, se los recordó durante la sesión plenaria de este jueves: El gobierno pasado fue de ARENA. Otra cosa es que ustedes expulsaron a su presidente. Los funcionarios eran de ARENA. Sin embargo, lo mismo le pasa al FMLN, tomando poses de ser oposición del presidente que llevaron al poder.
Al final del día, todo es cuestión de paternidad política: cada quien debe responder por sus creaciones.