Y se trata de la reciente noticia que acaba de aparecer en los medios de comunicación de que en Guatemala se tiene el proyecto de explotar la minería en una zona cercana al río Lempa, el cual puede afectar la calidad del agua de dicho río, que sabemos nace en Guatemala, cubre gran parte del territorio salvadoreño y es vital para la población salvadoreña.

Esto es debido a que el agua que se consume proviene de él, por lo que aquel desarrollo minero podría traer prosperidad económica a la empresa que va a explotar el área, pero al mismo tiempo estaría generando contaminación y desequilibrio ecológico a la cuenca del río Lempa y propiciar una gran desgracia al pueblo salvadoreño, que se traduciría en enfermedades y hasta mortandad humana.

Ante tal situación el Gobierno de El Salvador debe pedir a su homólogo de Guatemala que le demuestre que dicho proyecto no va a dañar la calidad del agua del río Lempa, porque de lo contrario tendría que pedirse apoyo a la comunidad internacional o acudir a la Corte Internacional de Justicia, para presionar al Gobierno de Guatemala para que cancele el proyecto de explotación minera.

Y como primera instancia el Parlamento Centroamericano debería de conocer este caso y pronunciarse ante el Gobierno guatemalteco para que haga conciencia de las consecuencias ecológicas que podría afectarnos dicho proyecto si llegara a realizarse.

Debe aclararse que no se trata de ningún tipo de intervención en asuntos internos de otros países, ni malinterpretarse el concepto de soberanía. Lo que hay que entender es que el impacto ambiental no reconoce territorios ni soberanías.

Ya tenemos el caso de lo que sucedió en Rusia con la planta nuclear de Chernóbil que su impacto tuvo un alcance de grandes proporciones que afectó extensa regiones del territorio europeo; y para el caso nuestro, el impacto ambiental que podría generar el desarrollo de ese proyecto minero en Guatemala podría ser de proporciones catastróficas para El Salvador.

Por todo ello es urgente que nuestro gobierno tome las medidas e investigaciones del caso y asesorado por expertos nacionales e internacionales haga las consultas pertinentes ante el Gobierno de Guatemala para que le proporcione las explicaciones necesarias.

Los pueblos y gobiernos centroamericanos deben tener firme conciencia y ser cuidadosos en los proyectos que pretendan desarrollar. De manera muy principal en las zonas ecológicamente vulnerables que puedan tener repercusiones en la calidad de los recursos naturales que son de vital importancia en los países vecinos.

Consecuentemente, debe actuarse de manera muy cuidadosa, sin olvidar que ecológicamente constituimos una sola subregión, muy ligada a las demás parcelas centroamericanas, y que en la nuestra, aunque pequeña, cualquier perturbación que se provoque en cualquier punto geográfico repercute de inmediato en toda la región.

Aprovechando que estamos en el mes del medio ambiente, es oportuno que los gobiernos centroamericanos hagan conciencia en temas relacionados con la convivencia ambiental.