En esa ocasión recordamos a los 255 miembros de nuestros servicios armados que hicieron el último sacrificio por un principio democrático que permanece tan importante hoy en día como entonces: los pobladores de esas islas tienen el derecho de decidir quién los gobierne.
Durante mis dos años como ministro de la cancillería británica he estado recordando a los cancilleres latinoamericanos, que los isleños de las Falklands quieren seguir siendo británicos; ellos quieren que se les permita vivir en paz con sus vecinos y desarrollar sus propios medios de vida económicos sin interferencia externa.
Así también, el Gobierno británico está comprometido a seguir a su lado y defender sus derechos soberanos como compañeros ciudadanos británicos. Y este punto lo puse en claro nuevamente durante mi estadía en esas islas.
En años recientes hemos visto un preocupante patrón de conducta del actual gobierno argentino, dirigido a estrangular la economía de las islas Falkland y sembrar dudas sobre el derecho soberano de los isleños a seguir siendo británicos. Esta política de coerción e intimidación es un alejamiento no bienvenido de la política de compromiso y cooperación que vimos de anteriores gobiernos argentinos durante las dos últimas décadas. También va en contra del espíritu de colaboración internacional y cooperación económica que el Gobierno británico busca promocionar activamente en el mundo, a fin de incrementar las oportunidades comerciales, crear prosperidad e impulsar el empleo.
Es importante que el Gobierno argentino tenga clara la posición del Gobierno británico: no va a permitir que los isleños de las Falklands sean amenazados ni que sus puntos de vista expresados libre y democráticamente sean ignorados en la comunidad internacional.
Con ese propósito, hemos estado trabajando muy de cerca con el gobierno de las islas Falklands.
En los últimos meses, representantes políticos de las islas han hablado a los medios del mundo. Han explicado cómo la política de agresión económica del Gobierno argentino muestra una clara indiferencia por el principio de resolver las disputas pacíficamente y cómo ha hecho pedazos acuerdos previos para trabajar junto a los isleños en la exploración petrolera, administración pesquera y la mejora de los vínculos de transporte.
Durante este período los isleños se han comportado con dignidad y arte de gobernar, al mostrar al mundo que son una comunidad trabajadora y fuerte que mira al futuro.
Han pasado 30 años desde que el conflicto terminó, pero para las personas en el Reino Unido, las razones por las que se peleó y ganó la guerra, siguen siendo claras hoy también. Los principios de libertad y autodeterminación permanecen tan vitales ahora como entonces.
Este aniversario nos ha dado la oportunidad de conmemorar tanto el sacrificio del pasado como nuestros valores perdurables hacia el futuro.
Los isleños de las Falklands han estado considerando por un tiempo cómo ejercer su derecho a la autodeterminación, y hacer que sus deseos sean comprendidos más ampliamente alrededor del mundo. El gobierno de las islas ya anunció que se llevará a cabo un referéndum formal en 2013.