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Estas personas se creen imprescindibles, enamorados de sí mismos, sin escrúpulos, sin respeto a las barreras legales y morales.
Son pretenciosos, egocéntricos, mienten con mucha facilidad, engañan con falsas promesas y jamás piensan en ayudar a resolver los problemas de otras personas.
Esta complicación anormal, de mente y conducta, es terrible y para el conglomerado social, que los aglutina, es de consecuencias desastrosas.
Con estas reflexiones y analizando nuestro ambiente, se puede concluir cuánta falta nos hace un líder visionario, que sea valeroso, firme en sus convicciones, sin pertenecer a ese tanate de líderes políticos que se sirven del pueblo para sus intereses personales y llevan tiempo en cargos públicos.
Necesitamos líderes que nos puedan garantizar nuestros derechos: a la vida, integridad física, trabajo, bienestar económico, sanidad de las finanzas, ambiente sano, seguridad jurídica y ciudadana.
Esta última, con políticas definidas, firmes, con base científica y no sustentada en componendas entre bandas criminales, a quienes les otorgan beneficios que no se les conceden a la población honrada.
Considero que los salvadoreños no hemos tomado la decisión de meter las manos para librarnos de estos líderes peligrosos, por tenerlas trabajando, para llevar al hogar lo necesario y no petatearnos de hambre.
Si hemos llegado a esta grave situación de hambre es por la incapacidad de la actual administración, que cada día se hace más visible y vergonzante; la que he señalado constantemente, junto con actos de corrupción, despilfarro, grave endeudamiento que nos ha llevado a la insolvencia y desprestigio.
A mis señalamientos se abonan las declaraciones públicas de José Luis Merino, el hombre fuerte del FMLN, rendidas el 12 de junio en Radio Maya Visión, donde dijo: La deuda de El Salvador es onerosa e impagable, lo que obliga al país a más deudas. Y agregó: Estamos victimizados por funcionarios que han obligado a vivir de los préstamos, y posiblemente cobran y cobraron por conceder esos préstamos. Los salvadoreños debemos ponerle fin a esa situación.
Así confirmamos otro rubro de ingresos, cuanto más prestamos, más comisiones se comparten, ahora comprendemos que quienes llegaron en sedán 10, y actualmente con sueldos de $5,100 mensuales: $61,200 anuales, tienen mansiones de millones, excentricidades costosas como: cinta azul (Salud).
Para justificar sus actuaciones, algunos de los que se dicen líderes dan declaraciones que causan más pánico que las moscas en los quirófanos del Bloom, como la aseveración pública de don Funes ante el cuerpo diplomático y medios de comunicación sobre la captura de la esposa de Medio Millón, que resultó ser falsa, no existiendo proceso legal contra esa señora.
Para colmo, Munguía, el de Seguridad, dijo públicamente que fue una equivocación y por eso le dieron a don Funes mala información. Con razón andamos patas arriba.
Pero la más grave es cuando don Funes le pide públicamente al fiscal general que haga uso del dinero de los narcobarriles para pagar salarios en el Centro Nacional de Escuchas Telefónicas, ignorando los procedimientos establecidos en los artículos: 68 de la Ley Reguladora de las Actividades Relativas a la Droga, y el 29 de la Ley Especial para la Intervención de las Telecomunicaciones.
Recordemos que nuestro Código Civil establece que nadie puede alegar ignorancia de ley, y el mismo don Funes ha dicho: No tenemos derecho a equivocarnos.
Además, ¿dónde queda el juramento de cumplir la Constitución y las leyes de la República? En la basura.
Por estos líderes, El Salvador está enterrado, y en la tumba no crecerá ni la hierba, tan similar como si le hubiera puesto la pata el caballo de Atila.