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Se acerca el final de un período de intencional lectura parcial de los 274 artículos de la Constitución de la República. Lectura parcial porque las conveniencias e intereses personales destacan unos artículos e ignoran otros. Parcial pues nuestro sistema es republicano, democrático y representativo. Parcial porque se olvida que la representatividad a la que se refiere la Constitución es de los intereses del pueblo y al bien común. Parcial porque líderes partidarios electos temporalmente para ocuparse de la representación del pueblo retuercen su contenido para cubrir no más que sus intereses particulares.
Este período ha sido de intenso y permanente aprendizaje. Los ciudadanos hemos tenido oportunidad de desarrollar el sentido de identidad, aprecio y admiración hacia un proceso de institucionalización de la democracia que parte del compromiso personal de los funcionarios públicos de respetar el mandato de la ley tal como les manda la ley. Están obligados a limitarse a lo que la ley manda. Ha sido posible fortalecer el convencimiento sobre el necesario ordenamiento institucional haciendo lo que la ley manda. Así, hemos tenido un proceso educativo que debe valorarse.
Este período ha sido de intenso aprendizaje. Los ciudadanos hemos tenido oportunidad de comprobar que los políticos que temporalmente están representando nuestros intereses en los órganos del Estado y en el ministerio público no han leído ni comprendido a cabalidad el contenido de la Constitución de la República, esa que juraron respetar en el ejercicio de sus funciones. El primer presidente de izquierda en la Asamblea Legislativa necesita apoyo para que se asegure el conocimiento, la comprensión y el respeto de los 274 artículos, de manera especial los contenidos en el título III y prioritariamente el artículo 183 de la Constitución de la República.
Este período ha sido de intenso aprendizaje. Los ciudadanos hemos comprobado las dificultades de lectura comprensiva de la Constitución de la República. No hay que equivocarse. Aquí no hay monarquía. No hay que equivocarse, nuestro sistema político no es parlamentario. Aquí, y así lo establece la Constitución de la República, el poder político emana del pueblo y nada más que del pueblo. En un sistema parlamentario el poder político emana del Poder Legislativo. Aquí, aunque duela, no es así. Aquí el poder político no emana de la Asamblea Legislativa. Aquí los órganos de Gobierno están obligados a ejercer sus atribuciones y competencias independientemente. Así lo establece la Constitución de la República. Aquí los funcionarios del Gobierno son delegados del pueblo y no tienen más atribuciones que las que expresamente les da la ley. Así es.
Dirigentes políticos partidarios se han aliado para distorsionar el contenido de la Constitución y para usar cámaras y micrófonos para confundir a la ciudadanía, esa ciudadanía que se ocupa a diario por sobrevivir en un entorno de inseguridad jurídica y social. Mientras esos políticos están ocupados en defender sus propios intereses, postergan decisiones fundamentales para el desarrollo. Hay que ordenar y asegurar la coherencia del marco legal. Hay que aprobar reformas y también nuevas leyes. Si esto no se hace, el país pierde oportunidades. Y como ejemplo, si no se reforma la Ley del FOVIAL, la MCC congelará al menos $35 millones del Programa de Inversión en la Zona Norte porque el país incumple sus compromisos. Para la aprobación de los componentes del FOMILENIO, la existencia del FOVIAL fue determinante para dar seguridad a la sostenibilidad de la inversión de la MCC. Si no se reforma la Ley del FOVIAL con la celeridad necesaria, la oportunidad de un FOMILENIO II se perderá. Tienen 33 meses de trabajo, ¿cuál es el plan de trabajo y el programa de resultados?
Mientras la gente sobrevive conformándose con medio pasarla porque la economía se mantiene estancada, la oposición política se ocupa en la elección del candidato presidencial 2014, perdiendo la oportunidad de hacer propuestas que fortalezcan el marco institucional. Y también mientras esto sucede, ignoradas instituciones burocráticas integracionistas tienen excusa para sus gastos millonarios y los ciudadanos y productores hacen largas colas en las aduanas. El domingo 1.º de julio se pasa a otra página.