Nuestro país no es pobre porque le falten riquezas, por tener poco territorio, por falta de recursos naturales. Como ejemplos he leído: Japón tiene poco territorio y montañoso inservible para la agricultura; sin embargo, es una potencia económica global. Otro es Suiza, sin océanos, y tiene una gran flota náutica; no tiene cacao, pero sí el mejor chocolate del mundo. Tampoco creo que sea la inteligencia, ya que tenemos muchos intelectuales y una de las mejores manos de obra calificada. Entonces, ¿qué hace la diferencia? La actitud de las personas es lo que hace la diferencia. Sus valores, entre ellos: la Ética, como un principio básico, Integridad, Responsabilidad, Deseo de superación, y el Respeto a las Leyes y Reglamentos.
El Salvador no es pobre porque le falten riquezas naturales o porque la naturaleza haya sido cruel con nosotros. Simplemente somos pobres por nuestra actitud. Un claro ejemplo es el conflicto entre los órganos Judicial y Legislativo, un estirar y encoger simplemente para evitar el cumplimiento de la Constitución. ¿Quién tiene la razón? No lo sé, pero lo que sé es que esta carencia de valores, actitud y carácter para cumplir con las premisas básicas para un buen funcionamiento de la sociedad nos lleva a continuar siendo un país pobre porque mostramos una pobre actitud.
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