Hasta la fecha parece que la teoría se ha vuelto una realidad y ha sido foco de atención en los distintos escenarios político-económicos mundiales. El tema principal de análisis se centra en el hecho de que el crecimiento acelerado de la población es identificado como uno de los tres obstáculos para el crecimiento económico sostenido, con el correspondiente desarrollo. El impedimento se traduce en el problema que presenta la reproducción rápida de la población, el cual es la enorme proporción de personas jóvenes, de un país, que se vuelven dependientes del sistema productivo.

La población de El Salvador es de aproximadamente siete millones de habitantes, el más densamente poblado de América Latina, contando con un 38% de las personas que tienen menos de 15 años. Las familias salvadoreñas procrean, en promedio, más de 3 hijos por mujer. Sin embargo, el crecimiento poblacional es menor debido a la emigración, ya que existen más de tres millones de salvadoreños en Estados Unidos, y otros miles en Italia, Suecia, Australia y España; también por el hecho que existe migración intrapaís, particularmente de la periferia hacia San Salvador.

De acuerdo con la Proyección de la Población de El Salvador 1995-2025, de la DIGESTYC, elaborada en 1996, la población total, en el año 2025, superará los nueve millones, a una tasa de crecimiento anual de 1.9%, muy semejante a la tasa actual de crecimiento de la población mundial, que es del 2%, y cuyo ciclo de duplicar el tamaño se da cada 37 años.

La preocupación, por solventar el problema, es la búsqueda de formas de superar las barreras que impone el crecimiento acelerado de la población, para lograr el crecimiento económico.

Ciertos gobiernos, como China, le apuestan a medidas de control del crecimiento de la población, para dejar de ser un país pobre, y reducir, así, la proporción entre dependientes y trabajadores, pudiendo atender la necesidad de contar con suficiente dinero para satisfacer las necesidades básicas de la población, y a su vez, producir bienes y servicios para crecer económicamente.

En el caso de nuestro país, contar con una población predominantemente joven (menores de 15 años) afecta al crecimiento económico, ya que la mayor proporción de dinero que se recauda de los sectores productivos se utiliza en la construcción de escuelas, hospitales, carreteras y vivienda, que llegan a ser siempre necesidades insatisfechas ante un crecimiento acelerado de la población.

La inversión es una prioridad para El Salvador, dado que para crecer se necesita poner en marcha proyectos de capital industrial, que son los que producen ingresos para generar desarrollo.

La práctica de los métodos de control de la población, tales como incentivos para alentar a la gente a tener menos hijos, como ocurre en Europa, o el utilizado en China, donde se desalienta a las familias a que tengan más de un hijo, no han producido los resultados esperados en cuanto a la relación control de población y crecimiento económico; ya que, y, pese a todo, la población en China continúa creciendo y la proyección es que va a rebasar su propia expectativa de crecimiento.