Quien escribe es una mujer cerca de la octava década, pero me creo con una mentalidad de una de séptima. Por eso hoy me atrevo a escribir acerca de los acontecimientos que nos han estado pasando y de los que cada vez doy gracias a Dios pues por Él nos ha estado librando. Lamentable fue la guerra de 12 años y ahora nos viene la de las pandillas que está causando más muertos que aquella en el campo de batalla... Y esta no se soluciona por las leyes que hasta hoy uno se da cuenta cómo está el juego, donde hay un redentor de la misma guerrilla, que con qué permiso entra a las cárceles como “Juan por su casa”. Reflexionemos, salvadoreños: están en peligro nuestros hijos adolescentes y hasta los más pequeños que pueden ser enrolados y ser víctimas del aprendizaje de las extorsiones, de los robos y de tanta maldad. Que lean los jóvenes para que sepan por qué estamos en lo que estamos; porque si no, seguirá habiendo siempre algunos, a merced de tantos malvados. El 5 de agosto decimos: “¡Viva el Salvador del Mundo!” porque Él nos ha salvado, y el pueblo que ha aprendido a defenderse seguirá haciéndolo.