¿Qué sucedió? El jueves, el periódico digital El Faro publicó un reportaje titulado “Detractores de Quijano en ARENA tratan de frenar su postulación”. Dicho reportaje comienza diciendo: “Una encuesta en manos del partido ARENA muestra que, en un duelo directo entre el alcalde de San Salvador y el expresidente Antonio Saca por la presidencial de 2014, el alcalde perdería”.

Asegura además el reportaje que entre los detractores estarían mandos medios, empresarios, diputados y fundadores de ese partido.

La medición en cuestión, realizada a escala nacional el pasado junio por Jabes Market Research, confirma que Quijano es, con mucho, el precandidato arenero con mayor nivel de preferencias, pero asimismo dibuja un escenario inquietante y ya prefigurado por distintas encuestas anteriores.

Cuando Jabes pregunta: “Si la competencia fuera entre Tony Saca por una coalición de ciudadanos y partidos, Salvador Sánchez Cerén por el FMLN y Norman Quijano por ARENA, ¿por quién votaría?”, la respuesta es la siguiente: Saca, 35%; Quijano, 34%; Sánchez Cerén, 18.5%.

Ese resultado eliminaría a Sánchez Cerén de la competencia y obligaría a una segunda vuelta electoral entre Tony Saca y Norman Quijano. Considerando ese escenario, Jabes preguntó a los encuestados si creían que Quijano podía derrotar a Saca: 32.1% contestó que sí, 64.3% dijo que no. Las dos preguntas finales de la encuestadora fueron las siguientes: “¿A quién ve manejando mejor el país en el 2014, a Tony Saca o a Norman Quijano?”; la respuesta: Saca, 52.8%; Quijano, 29%. “¿Quién sería mejor presidente, Tony Saca o Norman Quijano?; respuesta: Saca, 59.3%; Quijano, 33.4%.

El pasado 26 de junio, al referirme a los procesos internos para definir candidaturas, escribí en este mismo espacio lo siguiente: “Vemos ahora cómo la imposición autoritaria, que solo busca el beneficio de las cúpulas, campea tanto en ARENA como en el FMLN. Es evidente que el camino del país hacia el desarrollo no pasa por ninguno de esos partidos. Ya no estamos siquiera frente a una contraposición ideológica, sino ante una mera pugna por el control del aparato del Estado por parte de dos grupos empresariales”.

Después, el 10 de julio, agregué un matiz: “Al no haber hecho bien sus tareas más básicas, sobre todo en lo relativo a la validación de sus credenciales democráticas, ARENA y el FMLN han provocado la necesidad del surgimiento de una tercera opción para las elecciones presidenciales de 2014”.

Pero mucho mejor y de manera más contundente lo advirtió Joaquín Samayoa en su columna de EDH el 21 de junio, en la que previó, no por adivinación, sino por análisis y hasta por simple sentido común, el escenario que se está configurando:

“Así como van los procesos de selección de candidatos presidenciales en ARENA y el FMLN, el gran ganador, sin sudar ni despeinarse, será el expresidente Elías Antonio Saca (…). Tony Saca será un candidato al menos tan bueno como el mejor de sus rivales.

Pero el camino podría facilitársele si esos rivales y sus vehículos partidarios llegan agotados y mal heridos a la competencia, habiendo obtenido victorias pírricas en los pleitos a patadas y mordidas por la candidatura de sus partidos”.