Es saludable revisar periódicamente el rendimiento de la economía americana; vivimos en su traspatio, la economía más grande del mundo. Nuestra dependencia como país y como sociedad es clara: tenemos de dos a tres millones de compatriotas viviendo allá; si contamos las generaciones nacidas allá, hay más sangre salvadoreña en Estados Unidos que en nuestro querido El Salvador; se marchan diariamente de 300 a 500 salvadoreños (dependiendo a quien le cree) hacia ese país; las remesas son parte fundamental de nuestro bienestar económico; los dos pilares del planteamiento económico del presente gobierno, los únicos pilares, son el FOMILENIO II y el Asocio para el Crecimiento. Y sume la ayuda que entra a través de USAID, de ONG americanas, etc. y lo que nos falta para ser un estado asociado es muy poco.

Teniendo una dependencia tan acentuada más nos vale ver cómo le está yendo al gigante. Veamos: echemos un vistazo a los índices de la Bolsa de Valores, el Dow Jones está al 95% de su máximo valor sobre los últimos cinco años; desde 2009, el punto más bajo causado por la debacle económica, ha recuperado un 42% de su valor, la tendencia es a la alza. El NASDAQ está al 112% de su máximo valor sobre los últimos cinco años; desde 2009, ha recuperado un 52% de su valor, la tendencia es al alza. S&P 500, está al 92% de su máximo valor sobre los últimos cinco años; desde 2009, ha recuperado un 40% de su valor, la tendencia es al alza. Es razonable concluir que la confianza del inversionista, no del especulador, está en vías de una recuperación saludable, es más, muestra estabilidad a largo plazo.

Veamos el índice de confianza del consumidor: su nivel más bajo se registra en febrero de 2009 en 25.3, en julio 2012 registra 65.9, un multiplicador de mejora de más del doble. La situación del empleo es la siguiente: la economía americana lleva 22 meses seguidos sumando empleos; desde octubre de 2010 se han sumado 3,360,000 empleos, un promedio de 153,000 empleos por mes. Las remesas –que no ha habido año, desde 2009, que no se hagan “casándricas” predicciones– no solo se han mantenido, sino que han incrementado: 2009 $3465, 2010 $3539, 2011 $3648, 2012 a mayo $1626, extrapolado a un año $3902 (todo en millones de dólares americanos): un incremento sobre cuatro años de 12.6%, 3.2% anual, un crecimiento mayor que el de nuestra economía.

Veamos unos índices más en sintonía con “main street”: el sector manufacturero reporta: producción 38 meses continuos en expansión, empleos 34 meses en expansión, inventarios ya en cuatro meses consecutivos de decremento. El sector servicios, NMI en 32.6, 31 meses en expansión. Basado en estas figuras no es difícil comprender por qué la FED (Banco Central) decidió en su más reciente reunión no proveer estímulos adicionales para la economía americana, pues se arriesga a un sobrecalentamiento con inaceptables tasas de inflación.

Conclusión: sin bien es cierto que la economía americana no está creciendo al ritmo que algunos desean, me atrevería a decir que la recuperación va por buen camino, a paso seguro, sin desbocarse, menos consumismo, más realidad.

Pregunta: y nosotros, ¿por qué estamos estancados? Si tanto dependemos de ellos, ¿no deberíamos de estar bañándonos en ese chorrito? En una próxima entrega exploraremos unos cuantos porqués de nuestra situación.