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En efecto, molesta mucho escuchar de pequeños avances, de estar pendientes de la pequeña conferencia al final de las reuniones (a menudo después de las 9 de la noche e incluso a esa hora solo recibir un comunicado escueto) y de pensar que los políticos se toman su trabajo con demasiadas licencias.
Sin embargo, lo cierto es que estamos frente a una muy compleja situación, producto, a más de tres años, de la alternancia en el poder.
Todos hemos escuchado muchas veces el argumento de que el FMLN está haciendo lo que antes criticó, que eligió dos tandas de magistrados de la Corte Suprema de Justicia a pesar de que en el pasado había censurado esa actitud.
Sin embargo, también hemos escuchado decir a dirigentes del FMLN que cuando fueron, en 2005, ante la Sala de lo Constitucional a denunciar la segunda elección de magistrados dirigida por ARENA, recibieron una negativa como respuesta, ya que no podía interferir la Corte en un acto soberano de la Asamblea Legislativa.
El Frente dice que se apega a esa explicación que, como escribí en otra columna, fue firmada por dos de los abogados que ahora dicen que una legislatura no puede elegir dos tercios de la CSJ: Domingo Méndez y René Hernández Valiente y esperaba que la CSJ actuara igual.
Sin embargo, ahora la postura es otra. Y hay antecedentes que en su momento fueron aceptados por el mismo Frente, como el proceso inconcluso para destituir a un procurador para la Defensa de Derechos Humanos (Eduardo Peñate Polanco, electo por la Asamblea y quien terminó renunciando) y la anulación del nombramiento del magistrado del Tribunal Supremo Electoral Julio Moreno Niños.
En otras palabras, con Moreno Niños se sentó el precedente de que la Corte podía anular actos soberanos de la Asamblea, como el nombramiento de un funcionario.
Si entonces, con Moreno Niños se pudo, ¿por qué ahora no?
Pero también hay que tomar en cuenta que ARENA tuvo éxito en donde el FMLN fracasó. Al Frente le hubiera encantado haber metido a ARENA en el embrollo en el que ahora está, porque los partidos políticos salvadoreños como en todas partes buscan ejercer el poder y ampliar sus áreas de influencia.
No hay que olvidar que tradicionalmente la CSJ ha sido una extensión de las bancadas parlamentarias. Que todos los magistrados llegaron apadrinados por partidos políticos.
Así que, que ahora veamos pláticas más lentas y pocos resultados no es más la muestra de que la negociación es dura, que nadie quiere ceder su área de influencia, que no se renuncia a seguir ejerciendo el poder en determinada área.
¿Que es muy caro mantener reuniones de más de 8 horas diarias para más de una docena de dirigentes políticos y con servicio de banquetes a domicilio? Eso es relativo.
Amadeo Cabrera, periodista de Política de LA PRENSA GRÁFICA, cuenta que la misma pregunta le hizo a Ciro Cruz Zepeda, a propósito de la Comisión para la Paz (COPAZ).
La democracia es cara, le respondió.
Realmente, en este caso, la respuesta sigue siendo la misma.