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Por supuesto, a estas alturas nadie osaría absolver los pecados cometidos en nombre de una mal llamada libertad económica sin duda la crisis económica y financiera global actual es en esencia producto de los excesos cometidos en su nombre, principalmente en Estados Unidos, pero también del desbocado paternalismo estatal en Europa pero frente a ello la izquierda solo tiene como respuesta el llamado socialismo del siglo XXI que nadie termina de entender en qué consiste.
Aun así, en el mundo de hoy no se conoce como no se conoció cuando campeaba el socialismo real un solo ejemplo de éxito para al menos paliar las grandes penurias que a escala planetaria sufren millones y millones de seres humanos. Aquí cerca, cuando el primer gobierno sandinista quiso darle un giro de 180 grados al sistema económico (no los 360 grados que ha sugerido el señor Sánchez Cerén en nuestro caso) lo que obtuvo como respuesta fue el aniquilamiento de toda la fuerza productiva para dejar a Nicaragua virtualmente en bancarrota y totalmente dependiente de la caridad internacional.
Lamentablemente El Salvador pasa en estos momentos por un pésimo desempeño que se ha vuelto ominosamente duradero, con visos de agudizarse si la clase política y los poderes fácticos no actúan con altura de miras. Con las tasas de crecimiento e inversión más bajas de toda América Latina, unas finanzas públicas al borde del colapso, sin política monetaria, crecientes niveles de pobreza, delincuencia indetenible y en medio de una crisis internacional para la cual no tenemos respuesta, las cosas se nos vuelven cada vez más cuesta arriba.
De cómo empezar a enfrentar la situación, el FMLN no quiere oír nada, ni creo que tenga una respuesta racional para ponerla al servicio de la causa nacional, porque cualquier acción en esa dirección la consideran contaminada por el sistema capitalista. ¿Cómo será su aversión al sistema que se oponen a cualquier proyecto que lleve la impronta de la libertad? En esta categoría caen las alianzas público-privadas y el Asocio para el Crecimiento, simplemente porque tienen el respaldo del imperio.
Con ello, lo que están haciendo es torpedear las posibilidades de retomar el crecimiento, ponerle barreras al empleo y al mejoramiento de la calidad de vida de miles de salvadoreños. No han protestado contra FOMILENIO, porque caerían en la ridiculez más aberrante y porque a su camarada Chávez ya no le alcanza el manto protector. Igualmente los nobles diputados de la izquierda pretenden ponerle cortapisas a la ley de titularización, como una opción de financiamiento para enfrentar los desafíos que tenemos en materia de infraestructura. Entiendo que la titularización está pensando acudir a CEPA para financiar la ampliación y modernización del Aeropuerto Internacional por la cifra involucrada y la nula posibilidad de hacerle frente con recursos propios o transferencias del Estado. Ojalá no vayan a torpedear el proyecto.
En cambio, se les ha ocurrido la brillante idea de negociar la deuda externa con Venezuela. Pregúntenles a los argentinos los términos generosos en que el coronel Chávez aceptó ayudarlos a salir del default de hace una década. Claramente, el nuestro tampoco se trata de un ejercicio sofisticado de ingeniería financiera, sino mantener maniatado al país a designios de su amigo.
En síntesis, con un economía maltrecha, inversión en descenso (el caso de AEROMAN no es para ser optimista), con unas finanzas públicas al borde del colapso, mensajes atentatorios contra la iniciativa individual, la crisis institucional gestada en la izquierda y una delincuencia desbordada, el futuro del país no puede ser más sombrío.