Las fotografías de vehículos destrozados, autobuses, carros particulares, rastras, motocicletas no son suficientes para poner alto a esos hechos que siguen saturando de heridos los hospitales o reclamando cementerios donde enterrar a los muertos. La mayoría de estos hechos sucede por exceso de velocidad o por fallas mecánicas y por ello todos los días aumentan esas consecuencias que causan al país pérdidas económicas, materiales y humanas considerables.
Yo insisto en que debe tratarse el tema mediante una campaña persuasiva penetrante, que mueva a todos los ciudadanos a evitar esos acontecimientos. La muerte del anciano de 75 años que falleció este domingo arrollado por una coaster de la fatídica ruta 101, llamada apropiadamente ruta de la muerte, en la calle Rubén Darío frente al FSV; y la del otro peatón, también arrollado el mismo día a las 11:00 a. m. por un microbús de la ruta 38-C en la Troncal del Norte, no tienen justificación.
San Antonio Abad