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La foto que sí debe pararnos el pelo, de murucho a lacio, es la foto de cúpulas y dirigencias en Casa Presidencial eligiendo magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
He leído y releído la Constitución de la República y no encuentro referencia alguna, por más que busco, en la que se les conceda a dichos personeros, no elegidos por el pueblo, la potestad de elegir magistrados.
La Constitución es clara: dicha potestad es exclusiva de la Asamblea Legislativa; sin embargo, ha quedado claro que nuestros padres de la patria, contrario al espíritu constitucional, son subalternos de las dirigencias partidarias y a ellas se deben
no al pueblo.
Es sorprendente, no, es increíble, cómo todos aceptamos esta usurpación del derecho a elegir magistrados como algo normal, desde el presidente de la República: ... lo que están diciendo los partidos es que de esta lista, están escogiendo los 11 nombres
Los partidos lo que han hecho es recortar el procedimiento y votar sobre los 11 que han propuesto.
Hasta reconocidos formadores de opinión: Espero que los dirigentes de los partidos políticos puedan anteponer los intereses de El Salvador a los propios y se tomen el tiempo de elegir los magistrados que necesitamos, entre muchas otras declaraciones hechas, a tal efecto, por toda clase de ciudadanos. Conciudadanos, nos tienen hipnotizados; nos tienen en un estado de pasmadencia, con este espejismo de democracia que vivimos. Estos señores no son los héroes del campeonato, ¡no! Ellos son los causantes de todos estos relajos que padecemos, la culpable se llama partidocracia. Si las decisiones se toman en las sedes de los partidos políticos, es legítimo cuestionar la necesidad de un ente tan caro como la Asamblea Legislativa; sería más rentable mandar un par de faxes a dichas sedes partidarias pidiendo aprobación.
En el mejor de los casos, si aceptamos la existencia de la figura de diputado, es legítimo cuestionar la necesidad de 84 diputados, a un costo aproximado de $667,000 cada uno (presupuesto de la Asamblea dividido por 84). De los 84 diputados, solo vemos unos cuantos: por el Frente, el ungido de turno, la herramienta del ventrílocuo (el vocero), un par de apóstoles y las tres Marías; por ARENA, tres de las buenas épocas y un par de moda; por GANA, el dúo dinámico; por el CN, el temerario y el coronel; por el PES, la excombatiente, el señor entrecano está como perdido en acción (MIS por sus siglas en ingles), ¡ah!, y el llanero solitario del CD. Estos son los titulares. ¿Y el resto?, bancas.
Ahora ya sabe por qué le dicen bancadas, porque la mayoría son precisamente eso: bancas, y para rematar, añadir insulto a injuria. ¡Cada banca tiene un suplente!
Mientras continuemos con esta ilusión de democracia que tenemos
, seguiremos padeciendo este calvario; mientras nuestros legisladores tengan como jefes a sus partidos y no al pueblo
, nada cambiará; mientras nuestro querido El Salvador no sea dividido en distritos electorales y el pueblo elija sin intermediarios
, la piñata seguirá.
Nuestra Constitución dice claramente que los partidos son el vehículo para el ejercicio político, pero no confundamos, en ninguna parte dice que los partidos tienen el exclusivo derecho de escoger a nuestros representantes. Exijamos una verdadera democracia representativa. ¡No! al atol con el dedo.