Lo negativo corre al galope y se vende. Entonces, para variar un poco, yo pensé que sería saludable escribir algo sobre la importancia de decir gracias. En este mundo, ya sea que estemos en lugares públicos, en la casa, en el trabajo, o en cualquier otro lugar, escuchar la palabra gracias es la mejor música para nuestros oídos. El decir gracias no necesariamente abre puertas, pero el eco de ese gracias deja las puertas abiertas para otra ocasión. Muchas veces consideramos actos de cortesía diciendo: “Para eso le pagan por hacerlo”. El mesero que rellena su vaso de agua, el portero que le facilita la entrada a alguna oficina, etc. Estos no son favores solicitados, pero quizás esperados. Son parte del trabajo de alguien, pero eso no les hace merecer menos la gratitud por hacerlos. Aunque sea por algo pequeño, debemos decirle a la persona por qué le estamos agradeciendo. Si por alguna razón nosotros no podemos expresar ese gracias, por lo menos pensemos en agradecer. Ese pensamiento en sí nos hará sentir bien. Con frecuencia estamos tan envueltos en nosotros mismos que nos olvidamos de decir gracias. Como médico, nada es más satisfactorio que escuchar al paciente decir: ¡Gracias doctor! 

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