Que nuestra niñez es el futuro del país son palabras que infinidad de veces hemos escuchado durante muchísimos años y que no han dejado de ser eso: palabras. Lo que en verdad contiene la frase no ha recibido la debida atención de las autoridades . El cambio de algunos programas de estudio en centros escolares primarios y secundarios hace más de 25 años ha venido a estancar la mente de los niños, las universidades se quejan de recibir bachilleres con ortografía pésima y, por ello, hasta vemos a altos funcionarios y profesionales jóvenes que dejan mucho que desear al no poder leer una cantidad con más de seis cifras. En las áreas de la moral, cívica y disciplinaria, hemos retrocedido, comenzando por el lamentable vocabulario con que se expresan pequeños niños y jóvenes de manera soez por las calles, quienes no respetan los símbolos patrios y, seguramente, no conocen el himno nacional. Por otra parte, está la falta de disciplina para con sus profesores, personas mayores y hasta con sus padres; se vuelven rebeldes y sin principios religiosos que los hagan reflexionar. Por ello cometen toda clase de delitos, desde el robo, hasta asesinatos despiadados en que descuartizan a sus víctimas y a veces los entierran en cementerios clandestinos, y todo esto sin hablar de los secuestros y extorsiones en que participan.

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