Y no es algo nuevo. Eso viene desarrollándose sin que se le haya atacado a fondo en sus estructuras. Por eso cualquier polémica en torno a sus efectos de nada sirve, a menos que se quiera aceptar como ventaja el hecho de tener siempre a la vista publica, cómo la delincuencia, cada día más agresiva, ataca a la ciudadanía honrada y cómo sigue creciendo de una manera increíble.
Empecemos a combatir a la delincuencia, cada uno poniendo lo que esté a nuestro alcance, evitando ser su víctima, pues nos acecha por todos lados. No debemos darle oportunidad de que nos afecte en lo personal o familiar. Adoptemos una conducta honesta, alejada de vicios y peligros y así podremos ayudar de manera efectiva a que las cifras por las que funcionarios e instituciones están discutiendo rebajen lo más posible.