Que si ARENA y el FMLN se modernizaran, es decir, se democratizaran –improbable pero deseable– talvez “El Pulgarcito” podría levantarse como el Ave Fénix. Se dice que las clases media-media y la media-baja han sido las más golpeadas –costo de la vida, desempleo e inseguridad– por las dos extremas. 

Se dice también que sus potenciales votantes son numerosos y ya muy escépticos y que podría darse una fuerte abstención electoral. ¿Y entonces? Parece que el futuro cercano es incierto e inquietante. Pero “demos fe de la esperanza”. ¿Cabría la posibilidad de una fórmula presidencial concertadora –¿utopía?– entre una izquierda democrática, moderna, rejuvenecida y una derecha, también democrática, moderna y rejuvenecida? Que el Salvador del Mundo ilumine a los políticos para bien de nuestros hijos, nuestros nietos y el terruño que la mayoría no podríamos ni quisiéramos abandonar.