La verdadera filosofía lo que hace es sublimar el inocente desvarío atávico.
Vivimos en un universo que nunca nos permitirá pasar más allá de su umbral, y por eso somos tan sensibles a cualquier tipo de intemperie.
Al ser caminantes por naturaleza, resulta incongruente nuestra obsesión de imaginar una eternidad inmóvil.
La verdadera filosofía lo que hace es sublimar el inocente desvarío atávico.
Vivimos en un universo que nunca nos permitirá pasar más allá de su umbral, y por eso somos tan sensibles a cualquier tipo de intemperie.
Al ser caminantes por naturaleza, resulta incongruente nuestra obsesión de imaginar una eternidad inmóvil.