La población humana es el doble de lo que se dice, porque cada ser humano tiene su ángel a la par, en funciones.
Alguna vez tendremos que reaccionar organizadamente contra la dictadura fluctuante del azar.
La felicidad es cada vez más costosa, porque nos hemos dejado vencer por la obsesión de ponerle precio.
 
La población humana es el doble de lo que se dice, porque cada ser humano tiene su ángel a la par, en funciones.

 
Alguna vez tendremos que reaccionar organizadamente contra la dictadura fluctuante del azar.

 
La felicidad es cada vez más costosa, porque nos hemos dejado vencer por la obsesión de ponerle precio.