Es solamente realista asumir lo que nos dicen las mediciones internacionales, que estamos mal en los temas fundamentales, economía, seguridad, eficacia del aparato estatal, eficiencia del gasto, desempeño e idoneidad de los funcionarios públicos, sanidad de nuestras finanzas, etcétera, todos muestran que venimos retrocediendo sistemáticamente desde 2005, en transparencia, en competitividad, en libertades económicas, en confianza ciudadana... hace una década Centroamérica nos veía como ejemplo, con envidia de la buena. ¿Qué nos sucedió, cuándo perdimos la brújula, cómo nos explicamos tan dramático cambio de tendencia? ¿Por qué tan grande retroceso? Es fundamental analizar estos temas con la cabeza fría, de la manera más objetiva posible, para poder revertir la fatal tendencia, para encontrar la forma de llegar al punto de inflexión.

 

Existe cualquier cantidad de análisis y diagnósticos sobre el país realizados por técnicos de calidad mundial, por los organismos multilaterales, BM, FMI que nos analizan permanentemente, voluminosos estudios que tienen diagnósticos acertados y buenas sugerencias de cómo superar la marea adversa. Pero por muy buenos que sean los estudios y planes sugeridos, los tenemos que ejecutar nosotros, nuestros políticos de hoy y de los años siguientes y evidentemente es en la capacidad de implementar, en la ejecución en la que somos deficitarios.

 

El asunto es cómo cambiar a los políticos o cómo cambiar de políticos.

 

El factor que salta en todo análisis serio como causa importante del retraso es la polarización que hemos vivido por años, que debiera haberse superado, pero ciertos sectores de las cúpulas partidarias la han mantenido como forma de mantenerse vigentes y en el mando del partido, al FMLN le ha venido bien, no hay relevos para nada. La polarización baja a los funcionarios y a las bases, aunque objetivamente no tenga razón de ser, son mucho mayores las coincidencias que las disidencias, tanto en la ciudadanía como en las mismas dirigencias.

 

Los países mas desarrollados tienen estabilidad política a la base, aun en Centroamérica, cuando las fuerzas políticas mayoritarias están relativamente cerca del centro, cuando la alternancia no hace temer cambios traumáticos, sino más bien de estilo, de énfasis, cuando hay una visión de país compartida de los temas fundamentales, democracia, economía, educación, y que los funcionarios deben llegar con el deseo de servir, no con el propósito de servirse de él, las cosas marchan bien.

 

Además de funcionarios que llegan a servirse del estado, hay como en toda sociedad, privados que viven a costillas del estado, desde sindicalistas y ONG corruptos, a empresarios que basan sus utilidades en favores del estado. Algunos muy abiertamente como el gremio de buseros, otros privadamente posiblemente con coimas de por medio. Lo anterior es señalado como una de las principales causas del estancamiento y retroceso.

 

Los Acuerdos de Paz suponían que la izquierda dejaba las armas y su aspiración de un estado totalitario y se integraba a la vida democrática del país, el ejército salía de la vida política del país. La Fuerza Armada cumplió, el FMLN no.

 

Del FMLN original, diferentes fuerzas plurales unidas por el propósito de lograr un mejor país, democrático, cambiar la forma autoritaria en que manejaba el país y terminar con las prácticas corruptas de la política de siempre quedó poco, el partido comunista se apoderó del partido y la percepción de que su misión es establecer un estado absolutista, documentado en sus escritos y discursos, mantuvo la impresión de que venía lo catastrófico.

 

La corrupción se ha acentuado desde el último período de ARENA, la compra de diputados, votos, sentencias, son cada vez más la regla, los funcionarios honestos cada vez menos. Los abusos en la Asamblea y la CSJ son un buen parámetro para medirlo.

 

No son las únicas causas, pero son las torales y todas pueden cambiarse, podemos forzar llegar a un punto de inflexión.