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El Holocausto: que no se repita jamás

Escrito por Mattanya Cohen/ Embajador de Israel
Miércoles, 22 abril 2009 00:00
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Esta semana el pueblo judío e israelí en todo el mundo conmemora el Holocausto. Durante la semana se realizaron ceremonias para honrar la memoria de quienes lucharon, los que perecieron y los que sobrevivieron. A medida que el tiempo nos aleja de los horrores del Holocausto, nos lleva a una época en la que las memorias del gueto de Varsovia o del campo de muerte de Auschwitz se convertirán en mera historia. Un niño nacido hoy nunca conocerá a un sobreviviente del Holocausto, o nunca escuchará de primera mano las innumerables historias de la tragedia y el milagro que tuvo lugar durante las horas más oscuras de la humanidad. Y así, el pasar la antorcha del recuerdo, el dar testimonios y el dedicarse a la enseñanza del Holocausto se convierten en una tarea aún más difícil.

Este no solo es nuestro deber con el pasado, sino que es, talvez, nuestra mayor responsabilidad para con las generaciones venideras. Nosotros debemos contar las historias de los sobrevivientes del Holocausto una por una. Es lo menos que podemos hacer por ellos y por tantos otros cuyas historias nunca serán contadas.

 

En su mensaje en ocasión del Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Holocausto, el pasado 27 de enero, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon declaró: “Debemos seguir analizando por qué el mundo no logró prevenir el Holocausto. Debemos combatir la negación del Holocausto y denunciar abiertamente el fanatismo y el odio”.

 

El destino de seis millones de víctimas del Holocausto sigue siendo un doloroso recordatorio del genocidio en contra de ellos por el solo hecho de ser quienes eran: judíos. La tragedia de los judíos del Holocausto fue única; así lo expresan las palabras de Elie Wiesel, un sobreviviente del Holocausto y premio Nobel de la Paz: “No todas las víctimas eran judíos, pero todos los judíos fueron víctimas”. Sin embargo, la tragedia del Holocausto tiene implicaciones de alcance universal, y nos confiere responsabilidades a todos nosotros. Tenemos la responsabilidad de no permitir el genocidio del pueblo judío, ni de ningún otro pueblo. Tenemos la responsabilidad de aprender y enseñar las lecciones del Holocausto para impedir que nunca se repitan. Tenemos la responsabilidad de actuar contra las fuerzas del antisemitismo, la intolerancia y el racismo en cualquiera de sus formas. Tenemos la responsabilidad de condenar a los que educan a sus niños para asesinar y matar en nombre de Dios. Y tenemos la responsabilidad de condenar a todo Estado miembro de las Naciones Unidas, como Irán, que pide la destrucción de otro Estado miembro, y se involucra en la negación del Holocausto.

 

Solamente pocas personas arriesgaron sus vidas para salvar judíos. Uno de ellos fue el héroe salvadoreño coronel José Arturo Castellanos, el cónsul salvadoreño en Ginebra que salvó a más de 20,000 judíos de origen húngaro, otorgándoles documentos salvadoreños. En noviembre del año pasado, el Gobierno de Israel agradeció oficialmente al Gobierno salvadoreño por las actividades del coronel Castellanos. Tuve el honor de estar en la Cancillería israelí cuando la ex canciller Tzipi Livni entregó a la canciller salvadoreña, Marisol Argueta de Barillas, el Certificado de Honor y Reconocimiento.

 

Como orgulloso embajador de Israel, el Estado soberano del pueblo judío, y en nombre de las víctimas, incluyendo a casi toda la familia de mi abuela, les prometo a los sobrevivientes del Holocausto y a todo el pueblo judío algo que se resume en dos palabras:

¡Nunca más!

 

 

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El Holocausto: que no se repita jamás  - La Prensa Grafica - Noticias de El Salvador

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