La llamada “gripe porcina” es una enfermedad respiratoria que antes afectaba a los cerdos. El virus varió, logrando saltar la barrera de la especie e infectar a personas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó que el virus es una variación de la cepa H1N1, que no se había visto antes. Esta contiene un ADN propio de los virus humanos, porcinos y aviares Ahora la enfermedad se contagia como la gripe común: a través de la tos o el estornudo.

La OMS elevó el nivel de alerta de pandemia de la influenza humana A-H1N1. Ya hay casos humanos confirmados en decenas de países (incluido El Salvador) y en cuatro continentes. Hay más casos en EUA que en México. Según los científicos, cerca del 35% de la población mundial podría resultar contagiada del A-H1N1 en los próximos nueve meses (la gripe estacional afecta a alrededor de 10% de la población mundial cada año).

A la fecha, las muertes confirmadas debido al virus A-H1N1 en México tienen una tasa de mortalidad menor al 3%. Es más, si los pacientes reciben tratamiento en los tres días siguientes a la primera manifestación de los síntomas, el pronóstico es favorable.

El A-H1N1 ha afectado la salud, economía e imagen de México. El cierre parcial de restaurantes, la prohibición de actos públicos y el incremento del gasto público para combatir este virus han golpeado a la economía azteca, la cual ya venía declinando por la recesión global. Se estima que la reducción de la actividad económica pudo haber costado inicialmente 7 mil millones de dólares, casi el 0.5% del PIB mexicano.

A dicha pérdida, habría que sumarle los cerca de 2,000 millones de los costos de las medidas preventivas y curativas. Uno de los sectores más afectados ha sido el turismo. Numerosos viajeros abandonaron el país y cientos de hoteles quedaron vacíos. Varios países tomaron medidas extremas que afectan a los mexicanos. Hasta se habla de falta de solidaridad y discriminación hacia México a escala internacional. Todo ello podría tener un elevado costo comercial y afectar la excelente imagen turística de México.

A-H1N1 encontró terreno fértil en la contaminada y populosa capital mexicana. ¿Por qué han muerto más personas infectadas en México que en EUA? ¿Por la nutrición, el servicio de salud o el saneamiento básico? Estas interrogantes conviene responderlas para tomar las medidas correspondientes. La rápida expansión del A-H1N1 pareciera ser producto de su propio potencial pandémico, a la conectividad que propicia la globalización y a los problemas socioambientales de las urbes (hacinamiento, falta de agua limpia y contaminación). Resulta revelador que aproximadamente el 70% de los fallecidos por causa del A-H1N1 haya ocurrido en México D.F. (la ciudad más poblada del mundo).

 

El A-H1N1 encuentra a El Salvador en una situación económica adversa y al inicio del invierno. Las finanzas públicas están debilitadas. La marginalidad urbana, la poca cultura ambiental y la ineficiencia del sistema nacional de salud pública hacen que los salvadoreños corran mayor riesgo. Por ello, se requiere de la colaboración de todos los sectores para enfrentar este virus.

En resumen, el ejemplo mexicano debería motivar al Estado salvadoreño a darle prioridad a la prevención y mejorar la capacidad del sistema nacional de protección civil y de la red de salud pública. ¿Qué medida pueden tomar los salvadoreños? Lavarse frecuentemente las manos con agua y jabón.