Con Jackson muere una era
Escrito por Eduardo García / Columnista de Impacto Latino, de Filadelfia (EUA)Domingo, 05 julio 2009 00:00
Las cifras de Jackson hablan por sí solas. Para Guinness, el más exitoso artista de todos los tiempos. El más premiado, con 405 galardones, incluidos 18 Grammy; el álbum más vendido de la historia, “Thriller”, con 104 millones de copias; 5 canciones entre las top-100 del mundo; 40 años en la cima del entretenimiento; el mayor artista-filántropo, con más de 300 millones de dólares donados a varias causas; dos estrellas en el Paseo de la Fama de Hollywood y cerca de 800 millones de discos distribuidos en el mundo.
Pero Michael fue mucho más que un “entertainer”, fue también un fenómeno social, racial y cultural del que hablarán musicólogos y sociólogos por igual en el futuro. Su “andar sobre la luna” fue imitado por adolescentes del mundo entero; sus líricas tarareadas por gente de todos los idiomas, y su “break-dance” robótico generó una corriente de danza y arte callejero común al mundo entero.
Fue el primer artista negro aceptado por el gran público americano blanco y el primero en ingresar a la poderosa MTV, construyendo un puente para el encuentro entre dos razas, hasta ese momento antagónicas.
Ese puente lo iniciaron nombres remarcables, piénsese a Harry Bellafonte, Sydney Poitier, Ella Fitzgerald o Bill Cosby, y más recientemente, nombres que son hoy “marcas” como Eddie Murphy, Michael Jordan u Oprah Winfrey. El mismo puente que le permitió a Barack Obama llegar a la Casa Blanca. Pero fue Jackson quien aglomeró a seguidores de todas las razas bajo un mismo techo, quien cantó que “para amarte no importa si eres black or white”, quien les dio a los jóvenes del mundo un lenguaje común: el pop-rock, dándole al género ciudadanía mundial.
Jackson se destacó como cantante, bailarín, compositor, productor, arreglista, coreógrafo, actor y escritor, demostrando su genialidad de artista completo. Algunos lo consideran el “padre del videoclip”, por la popularidad de “Moonwalker”, “Billie Jean” y “Thriller”. Tony Mottola, ex gerente de Sony-Music, ha afirmado que Michael Jackson es “la piedra angular de toda la moderna industria del entretenimiento”. Kurt Cobain, Freddy Mercury, Mick Jagger o la “reina”, Madonna, ninguno puede disputar esa corona.
Pero Michael no fue inmune a las lacras modernas. Años atrás en un mal día su auto se descompuso. En el taller trabó amistad con dos niños. Poco después el padre de los niños, un astuto vividor, empezó a presionarlos para que le pidieran al cantante dejarlos dormir en su cama.
El resto de la historia es conocido, y fue la ruina de su nombre. Hoy, carcomido por los remordimientos, Jordan Chandler, su acusador, sale a reconocer públicamente que todo fue una mentira urdida por su padre. ¡Qué tarde llega! Ojalá Michael encuentre recompensa por haber alegrado la vida de millones seres humanos, y encuentre la paz ahora que se ha ido por siempre a bailotear sobre la luna.
Estimados lectores
LA PRENSA GRÁFICA mantiene desde hace un tiempo la disposición de dejar sus canales de comunicación abiertos para que ustedes puedan expresarse libremente sobre cualquier tema publicado en nuestras plataformas digitales. Sin embargo, hemos leído comentarios bastante ofensivos hacia los personajes que generan noticia en nuestro país, así como discusiones bastante negativas que contradicen el sentido de la libre expresión.
Por ello, les invitamos a hacer buen uso de este espacio generando discusiones sanas y con respeto. Advertimos que al detectar ofensas o calumnias nos vemos en la obligación de borrar los mensajes. Queremos mantener este espacio abierto, ayúdenos a que no haya un uso abusivo de este.
Usted puede ayudarnos a mantener este espacio abierto marcando un comentario ofensivo con la
que aparece al poner el cursor sobre el comentario.














Subir



