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Poveda y la nueva guerra

Escrito por Miguel Huezo Mixco
Jueves, 17 septiembre 2009 00:00
(31 Votos)
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Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Coraje era algo que no parecía faltarle al fotógrafo y periodista Christian Poveda, asesinado el pasado 2 de septiembre. El coraje tiene una dosis de esa locura que lleva a tomar riesgos. Poveda arriesgó su vida, primero, en el desempeño de su labor de fotógrafo en más de siete guerras alrededor del mundo. Y aunque conocía bien las leyes de la supervivencia en “territorio comanche”, la muerte lo alcanzó en uno de los más terribles conflictos del mundo contemporáneo, que está teniendo lugar en El Salvador y cuyos partes de guerra conocemos a través de las noticias.

No es una guerra tradicional. En muchos sentidos es una continuación del conflicto interno que vivimos en la década de los años ochenta. Hereda una conflictividad que ha venido profundizándose y alimentándose con la exclusión y la frustración que no fueron resueltas ni con la guerra ni con los Acuerdos de Paz. Esa violencia es uno de los resultados de las ofertas de prosperidad que han incumplido las elites de este país desde que se formó la nación salvadoreña. Si bien esta nueva guerra se expresa con mayor brutalidad en ciertos territorios –en colonias y comunidades muy pobres, principalmente urbanas– sus efectos están golpeando a la sociedad entera produciendo pérdidas, dolor y zozobra.

El documental “La vida loca” de Christian Poveda retrata la vida en una de esas “zonas conflictivas”. El eje del documental son las vidas de un grupo de pandilleros en una panadería. A medida que transcurre, algunos de estos jóvenes van muriendo violentamente. Como escribió Roque Dalton, en este país los jóvenes son como las madrugadas: mueren pronto.

Para quienes se preguntan de dónde ha salido tanta saña habrá que recordarles que vivimos en un país donde por años se practicó la tortura y se recurrió al asesinato como manera de ventilar las diferencias, y que tres de cada diez salvadoreños han salido del país como huyendo de la peste. Desde donde la miremos, la violencia en El Salvador no es un asunto que resuelve solo con tácticas policiales.

Contra lo que algunos piensan, el documental no muestra como héroes a los pandilleros. Poveda quería demostrar el fracaso de la política pública diseñada y ejecutada para frenar el accionar de las pandillas y mostrar la vida miserable y loca de los jóvenes reclutados en la mara 18.

Poveda pasó más de un año filmando a los mareros y salió convenció de la necesidad de promover una negociación que ayudara a parar la carnicería que se está dando entre las pandillas rivales, a menudo con participación de agentes de la misma policía coludidos con el narcotráfico. Con el asesinato de Poveda se sacó de circulación a una de las pocas personas que se atrevían a proponer públicamente un arreglo político para esta nueva guerra.

Su asesinato me ha hecho recordar el del poeta Dalton, ocurrido en 1975. Uno y otro eran personas con un enorme potencial creador; ambos estuvieron empeñados en una causa; y ambos fueron llevados a la muerte acusados, sin razón, de estar al servicio del “enemigo”. Ninguno de ellos, sin embargo, pareció prestar atención a las señales de peligro. Los dos enfrentaron a sus matadores con el candor que les otorgaban sus convicciones éticas, políticas o estéticas.

Poveda y Dalton son víctimas emblemáticas de una sociedad intolerante que profesa una ardiente pasión por la violencia. Sus asesinos les tendieron el tipo de emboscadas de las cuales no es posible salir. Ojalá que sus muertes nos alienten a tener el coraje para buscar nuevas soluciones.

(31 Votos)

Comentarios

avatar Miguel Martir
-2
 
 
Entendamos que el numero de pandilleros es proporcional al numero de migrantes y su educacion mas los problemas sociales. ES RELATIVO. Nicaragua o Costa rica seria lo mismo. Y si nadie entiende que la guerra fue el detonador estan equivocados. Es mas las pandillas fueron comenzadas por un gueerillero de mejicanos en Los Angeles. En honor a este senor que se funde "El Plan Pveda" para rehabilitar estos hijos de nuestras propias victimas.
Jueves 17 Septiembre 2009, 12:57
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avatar vicky castillo
+1
 
 
Totalmente de acuerdo con Gustavo. Agregaría que nadie se pronuncia, incluyéndome, en "condenar" enfáticamente los programas llenos de violencia a los que están expuestos nuestros niños, jóvenes y adultos. La caricatura de hoy muestra esa realidad. Comencemos en nuestros hogares reeducando a nuestros hijos, nietos, sobrinos, etc., por cambiarles el "cassette" por programas que los edifiquen no solo academica sino espiritualmente, mayormente. Revertir lo que vivimos a diario solo se puede lograr dándole a Dios el lugar que le corresponde. Sería fantástico que las autoridades se acercasen a las iglesias para pedir ayuda. Atentamente.
Jueves 17 Septiembre 2009, 12:49
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avatar O. R.
+1
 
 
El problema de la violencia en El Salvador se debe en gran parte a la sobre población entre muchos otros factores secundarios. Para explicarlo, un científico canadiense hace una comparación de un experimento de laboratorio en el que se mete dentro de una probeta una bacteria que tiene la habilidad de procrearse cada minuto. Su prole hereda la misma facultad de modo que en el primer minuto hay dos bacterias en el cilindro. Sucesivamente, la población de la probeta se duplica cada minuto. Cuando el tubo de ensayo se llena hasta la mitad, todo anda bien pues los recursos dentro del recipiente alcanzan para la población de bacterias. Imaginémonos el caos al siguiente minuto, cuando la población se duplique y quede totalmente llena. El territorio de El Salvador es la probeta y los recursos que hay dentro del territorio, no alcanzan para satisfacer las necesidades de su población. Esta es una forma simplista de explicar nuestro problema de violencia, pero básicamente es la raíz del caos en que nos encontramos. Comparemos a Nicaragua con El Salvador. Ellos tienen peores dificultades económicas que nosotros, sin embargo no hay tanta violencia como en nuestro territorio. La ley natural del instinto por sobrevivir no se hace necesaria para sus pobladores. Si en El salvador nos enfocáramos en resolver este problema, podríamos salir, en unos cuantos años, de este atolladero.
Jueves 17 Septiembre 2009, 12:39
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avatar Gustavo
+16
 
 
Las causas de la violencia de pandillas los analistas las buscan en la exclusión de los jóvenes, en la pobreza, en la guerra pasada y en el sistema político-social. Si esto fuera cierto Nicaragüa tuviera más pandillas que El Salvador y Honduras. Nadie menciona la falta de principios y valores de la sociedad salvadoreña, nuestra violencia se la sembramos a nuestros niños desde pequeños por la irresponsabilidad, el egoísmo, la ignorancia y un machismo malentendido que alientan las mismas mujeres con sus hijos. Esas son las verdaderas causas, no los sistemas. La prevención no se logrará cambiando un sistema por otro, sino influyendo en los sistemas educativos para inculcar valores en los padres y adultos antes que en los niños. Los padres y maestros tienen que aprenderlo primero.
Jueves 17 Septiembre 2009, 10:15
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avatar Maria Pia
+1
 
 
Gustavo, estoy de acuerdo contigo pero no olvidemos que una forma de marginar a ciertos sectores de la sociedad es no invertir lo suficiente en la educacion, lo que siempre ha sido conveniente para las clases elitistas de nuestro pais, porque mas ingnorancia mas facil manipulacion.
Jueves 17 Septiembre 2009, 12:35
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