Peligro para la democracia
Escrito por Mariajose Cornejo / Universidad de Tsukuba, JapónViernes, 13 noviembre 2009 00:00
En este contexto, la rigidez del partido ARENA en su inhabilidad de auto-evaluar su propia ideología le dejó como opción al pueblo salvadoreño el elegir a un Funes que aunque es de un partido comunista, no representa en sí al comunismo ortodoxo, sino a la necesidad de encontrar soluciones fuera de la ideología tradicional del partido. Al elegir a Funes la población reconoce que no son las ideologías las que guían el desarrollo del país, sino soluciones técnicas que no sean rechazadas por tener algún “tinte” partidario. Ahora ARENA continúa perdiendo terreno por esa visible falta de flexibilidad y 12 diputados electos se rehúsan a seguir en dicho partido.
En la superficie, la reciente deserción de los 12 diputados areneros podría ser tomada como una muestra de la necesidad de sacudirnos de encima camisas de fuerzas ideológicas que no permiten la búsqueda creativa de soluciones para el país. Sin embargo no debemos aplaudir el “coraje” de los “innovadores” desertores, ni tomarlo como una reacción “natural” a los problemas internos de ARENA. El comportamiento de los ya elegidos diputados es un insulto para los votantes y un golpe a la madurez política del país.
La anomalía política de “party switching” tiene graves y obvias consecuencias para la democracia. Los partidos dejan de tener significado para los votantes, ya que los representantes electos tienen la libertad de cambiarse de partido a su antojo de forma oportunista. La integridad de partidos políticos, como vehículos representativos, es sumamente importante, ya que es la única forma que tenemos los ciudadanos de elegir un representante. Si votamos por diputados de un partido es porque conocemos sus lineamientos y plataformas y esperamos que el diputado electo actúe de acuerdo con esos lineamientos. Sin embargo, al permitir esos cambios ocurre un engaño hacia el votante: compramos gato y nos dieron liebre. Esta falta de compromiso con el partido (y los votantes) demuestra también la carencia de plataformas políticas y falta de coherencia en la estrategia interna de los partidos.
No debemos permitir que los partidos políticos se conviertan en simples máquinas de votos. Para empezar, los partidos necesitan claras y diferenciales plataformas políticas que no permitan fácilmente el cambio de un partido a otro. Segundo, necesitamos leyes que protejan el voto ciudadano.
¿Cómo es posible que tengamos 12 diputados en la Asamblea que carecen de plataforma política y que usurparon los votos de los ciudadanos haciendo uso de la plataforma de ARENA –la cual ahora rechazan? Es injusto que por falta de leyes impuestas a los partidos políticos, el electorado sufra las consecuencias de las debilidades internas de estos. Los ciudadanos debemos demandar una respuesta madura de la Asamblea y de nuestro presidente hacia este tipo de comportamiento para que no se vuelva a repetir.
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