Maniobras políticas externas
Escrito por Rafael Castellanos / Columnista de LA PRENSA GRÁFICAMartes, 17 noviembre 2009 00:00
Los sucesos políticos en Venezuela y Honduras en algo nos afectarán por los amplios vasos comunicantes que nos unen, pues según el Sr. Chávez lo declara, El Salvador es el próximo objetivo en su proyecto expansionista. No está claro aún cómo nos afectará. Hay que descifrarlos y prever sus consecuencias. En política, raramente están a la vista las intenciones reales. Hay más detrás de la noticia.
El teatral llamamiento de Chávez a prepararse para la guerra contra Colombia, por las bases que Estados Unidos instala en territorio colombiano, aunque es poco probable que resulte en un conflicto bélico mayor entre ambas naciones, tiene significado. Chávez ha comprado billones de dólares en armamento, pero su sueño expansionista lo ha ido concretando con dinero, comprando políticos de los países que le interesan, con los fondos enormes del petróleo y del narcotráfico que maneja con la narcoguerrilla de las FARC.
La movilización de tropas a la frontera colombiana, alegadamente por el establecimiento de bases estadounidenses en Colombia que amenazan a Venezuela, no tiene mucho sentido. Si de amenazar militarmente a Venezuela se tratara, Estados Unidos tiene bases militares más cercanas a Caracas en Puerto Rico. Un par de portaviones en la costa tienen más poder militar que lo que pueden tener las bases en Colombia.
Lo que sí es cierto es que las bases en Colombia tendrán impacto en la guerra de Colombia contra las FARC y eso pone en peligro la narcoactividad de este grupo, fuente importantísima de recursos para su proyecto, y eso es grave.
Chávez aunque desgastado en Venezuela, pues a pesar de todo su petróleo, la pobreza empeora, las cosas escasean, el malestar de la población aumenta, aún está fuerte, ojo.
Las opiniones más coincidentes sobre esta algarabía belicista es que son una distracción para desviar la atención de los problemas internos y una forma de tratar de frenar los avances del gobierno colombiano con ayuda de Estados Unidos contra las FARC.
Aunque no parece muy relevante, el acercamiento de Chávez a Irán, país realmente peligroso para Estados Unidos, es meterse a las grandes ligas. Le afecta más de lo que parece. Solamente ayer hubo una declaración conjunta de Rusia y Estados Unidos de que a Teherán se le acaba el tiempo para cumplir con los requerimientos de la comunidad internacional en cuanto a su programa nuclear, que Irán ha desafiado abiertamente.
En Honduras pinta como que la tragicomedia de Zelaya llega a su fin, al menos en este acto. Ahora parece que prepara su salida de Honduras, luego se dedicaría desde fuera a impugnar las elecciones que se celebrarán en un par de semanas.
Estados Unidos reconsideró su posición y eso marcó la diferencia. Antes acompañó a la OEA de Chávez y al coro internacional que condenó el golpe militar, bien hasta allí. Luego participó o avaló el seguimiento del Acuerdo de San José, que era poco realista sobre los acuerdos posibles de alcanzar, ignorando absolutamente la realidad hondureña.
Después de que los republicanos sacudieron al Departamento de Estado, con un estudio serio sobre la legalidad de lo que había sucedido en Honduras, y que la postura amigable de Obama con enemigos declarados de Estados Unidos se vuelve incómoda cuando su popularidad va en descenso, cambiaron su posición a que el asunto debía resolverse entre hondureños. Sería el Congreso hondureño, que lo destituyó, quien decidiría sobre la restitución de Zelaya, acuerdo que este firmó. Probablemente influyó el aparente involucramiento de un hijo de Zelaya en narcotráfico mayor.
Trascendió que un congreso de negocios en México había invitado a Zelaya este lunes. Luego Zelaya escribió una carta al presidente Obama notificándole que no aceptaría ninguna restitución.
¿Está preparando su salida?
La estadía tan larga y folclórica, humillante para él y embarazosa para Brasil, podría estar llegando a su fin. El escenario sería que las elecciones se celebran. Estados Unidos, sus aliados cercanos y algunos otros países irían reconociendo al nuevo gobierno; la vida en Honduras se iría normalizando. Los países aliados al ALBA más Jimmy Carter denunciarían las elecciones y no reconocerían al nuevo gobierno.
Chávez probablemente financiaría más oposición interna y sedición, pero la importante batalla que aparentemente había ganado en Honduras, ya la perdió. El enorme territorio hondureño con sus múltiples pistas aéreas abiertas al narcotráfico para logística y distribución importante para la droga, se pierde temporalmente.
No está claro cómo afectan a El Salvador ambos eventos. La pérdida de Honduras indica que Chávez aceleraría sus planes en El Salvador. ¿Tendrá que ver esto con las compras de voluntades recientes?
















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