Estudiante de Psicología

El gobierno del presidente Mauricio Funes ha presentado su Plan de Seguridad. A pesar de las críticas sobre lo poco innovador del proyecto, dentro de su esquema existen tres diferencias: a) las manos que lo han fraguado representan intereses plurales; b) el eslogan de mano dura desaparece; c) le da contenido a la solución integral del problema.

Sin embargo, ¿existe alguna estrategia orientada a obtener el recurso humano necesario para incrementar la calidad de la fuerza policial desplegada en las calles? A juzgar por los recursos informativos, me inclinaría a creer que no. Sin embargo, se tienen a la mano recursos para solventar este problema.

Estados Unidos tiene un modelo extrapolable para este caso y es el utilizado para el reclutamiento de las Fuerzas Armadas. Este modelo está caracterizado por una ávida búsqueda de candidatos para engrosar las filas del ejército, así como crear una visión digna y honorable de trabajo y servicio para el país. Esto es ejecutado a través de una campaña publicitaria ingeniosa y masiva (de ahí se desprende el famoso “Tío Sam”) que engloba todos estos ideales.

Este modelo implica un cambio radical de imagen de la Policía, que incluye un giro en la campaña publicitaria y oferta laboral de la ANSP. Todo debe ser orientado a que la PNC sea una oferta laboral atractiva y un salvavidas para la situación de crisis económica y desempleo que se vive en el país. Al mismo tiempo, se debe pretender enaltecer la labor de la fuerza policial en todos los aspectos y reducir la visión represiva de la misma. Los ciudadanos debemos ver al profesional de la policía, con el respeto que su carrera merece: ni más ni menos que la noble tarea de proteger a nuestra comunidad.

Tiene que desarrollarse una campaña de reclutamiento masivo pero estratégico, de conciencia cívica y, ¿por qué no?, de patriotismo, alrededor de la imagen de los oficiales, donde se exalte el orgullo y el valor de ser un oficial de la autoridad.

El hecho de ser policía debe pasar a ser una cuestión comunitaria y de acción. Este cambio hará que la población contribuya a la solución y no solo sea objeto de la delincuencia y espectador angustiado del problema.

La campaña de reclutamiento de personal debería de ser una combinación de campañas callejeras en áreas populosas, donde los policías ofrezcan los beneficios de laborar para la corporación (actuando como reclutadores), anuncios publicitarios que exalten los beneficios de la Policía para la sociedad, alianzas con las fábricas de empleos municipales, entre otras medidas proactivas de reclutamiento de personal. A pesar de lo masivo de la campaña, se tiene que ser muy selectivo con el personal y hacer uso de medidas utilizadas por la empresa privada, como son el estudio del historial del candidato, pruebas de polígrafo y pruebas psicológicas.

Además, la PNC debe de hacer alianzas con los gobiernos municipales para unificar esfuerzos de prevención de la violencia y de medidas paliativas de la misma. Sería poco visionario y humanista afirmar que el fin de la violencia será con medidas represivas, sin embargo, se puede afirmar que el éxito en el combate de la delincuencia yace en la calidad del personal que labora combatiéndolas.

El propósito debe ser incrementar el crecimiento de la corporación policial así como cambiar la imagen de la población acerca de la autoridad. Aunque esta batalla parezca perdida, recordemos que somos más los buenos que los malos.