Hoy los presidenciables se verán enfrentados a un votante más crítico, más exigente, más analítico y ante todo personas que quieren ser y sentirse parte de los procesos de toma de decisiones.
Tratando de adivinar el ánimo de los electores de cara a 2014, pienso que estos se estarían inclinando, mayoritariamente, por la fuerza política que los haga partícipes en el proceso de toma de decisiones, en otras palabras el ganador sería quien logre generar un sentimiento de inclusión, esto constituye una diferencia sustancial a 2009 porque en aquella elección la mayoría de los votantes lo que querían era oír ofertas de cambio al por mayor.
En los últimos tres años los ciudadanos han madurado mucho, esto lo pudimos ver reflejado en el voto por persona en el caso de los diputados y en los recambios o confirmaciones en diputados y concejos municipales. Hoy los presidenciables se verán enfrentados a un votante más crítico, más exigente, más analítico y ante todo personas que quieren ser y sentirse parte de los procesos de toma de decisiones, a la hora de seleccionar sus candidatos y en la definición de las ofertas electorales.
Los tres probables o seguros contendientes para 2014 serían el FMLN, ARENA y una coalición encabezada por GANA. Si nos atenemos al comportamiento de los votantes en las recién pasadas elecciones, no es descabellado llegar a la conclusión de que los tres agrupamientos tendrían las mismas oportunidades para alcanzar la presidencia. La diferencia estará en cuán certero es cada uno en el proceso de toma de decisiones.
Para ARENA y FMLN no será fácil administrar el proceso de elección de candidatos, porque por un lado sus cúpulas no están dispuestas a ser desafiadas por nadie y solo aceptarán el electo por ellos y porque ambos siguen convencidos de que mantenerse apegados a sus ritos fabricados en la época de la guerra fría les sigue dando muy buenos frutos y se les olvida que hay una generación entera a la que los amuletos de aquella época no le significan nada y esa generación sin duda es la que ya está inclinando la balanza en las urnas. GANA y sus potenciales socios, en cambio, cuentan con la ventaja de no tener muchas ataduras ni muchos aspirantes presidenciables y eso podría constituir una ventaja a la hora de diseñar su estrategia.
De estos tres probables contendientes, es el FMLN el que comienza a perfilarse como el eslabón más débil, es un secreto a voces que Salvador Sánchez Cerén será su carta fuerte, esta decisión ya habría tenido la bendición de los Castro en la reciente visita que la cúpula de dicho partido realizó a la Habana. Esta es ya una decisión inamovible en la que los restantes contendientes dentro de ese partido no les queda más que aceptar los hechos como dados al igual que su militancia.
La apuesta de la cúpula frentista no es ganar las elecciones de 2014 sino más bien afianzar el control del aparato partidario y asegurarle de esa manera a los necesitados de ser colocados en un puesto público, que su espacio lo tendrán reservado para las elecciones de concejos municipales y diputados en 2015. En su análisis se estarían viendo como una formidable segunda fuerza política que le disputará palmo a palmo los votos al ganador de 2014 y que por lo tanto en la elección siguiente estaría fortaleciendo su cuota de poder legislativo y de esa manera mantendría a raya al partido gobernante.
Si la apuesta de la cúpula efemelenista es certera, ya la hicieron, pero como les vaya a resultar igual que su apuesta por la Alcaldía de San Salvador en la última elección, el gran ganador serían GANA y los agrupados a su alrededor, ya sea como segunda o incluso como primera fuerza política.
Si los líderes de los partidos fueran capaces de ver un poco más allá de sus intereses de grupo, no les costaría darse cuenta de que los ciudadanos lo único que están demandando es ser escuchados y tomados en cuenta. El agrupamiento político que tenga la sensibilidad de tomar nota de esta demanda ciudadana puede llegar muy lejos con el apoyo de los votantes.