Detrás del descaro en las aprobaciones hay una opinión impresionantemente unánime a los motivos en las redes sociales y foros, control del aparato estatal para enriquecimiento, impunidad e intento de perpetuarse en el poder al estilo Alemán-Ortega en Nicaragua.
Se consumó todo y más: elección de magistrados cuando no les correspondía, elección de fiscal seis meses antes de que termine su período el actual, aprobación de préstamos millonarios, elección de presidente de la CSJ, elección ilegal de dos magistrados de la Sala de lo Constitucional, ahora sobre uno, y la farsa del aumento de sueldos.
Lo más indignante es que todo lo hicieron enfrentando el masivo rechazo de la sociedad civil. Sin el más mínimo rubor, nos dijeron una vez mas: Sí, ¿y qué?
lo hacemos porque podemos y no nos importa lo que piensen
. Cinismo, falacias, intentos tibios de disimular los verdaderos intereses, o de justificarlos, pero al final solamente mostraron un tremendo y absoluto descaro.
Este lunes, su último día en funciones, aún hay peligro de que tengan una nueva plenaria para tratar de blindar sus actuaciones, regulando amparos y facultades de la Corte Suprema de Justicia y alguna pillada más.
El descaro indigna aún más a la sociedad que los hechos repudiados, añadiendo el sentido de impotencia inmediata, el enorme retroceso a la independencia de poderes, que se dio por primera vez en el país, abono a la institucionalidad y la democracia. Lo que se debe tratar es que esa indignación y repulsión por las acciones de estos deshonrosos políticos no se extinga, que se mantenga suficiente tiempo para corregir el rumbo en el 2014 y 2015, aunque se haya causado un inmenso daño al país.
El nivel de indignación debe mantenerse alto y permanente; sin embargo, quedan varios años para corregir la enfermedad en las urnas. Por ahora hay algo que se pueda hacer, abogados ilustres piensan que sí, que pueden progresar recursos de inconstitucionalidad, y el más importante: que el doctor Belarmino Jaime se ampare ante la CSJ, lo que debiera progresar y hacer volver las cosas a como estaban antes del acto reclamado.
Esta sería la medida más efectiva en el mantener el inédito y precario balance e independencia de poderes, que se vino a dar como un respiro a la democracia e institucionalidad, con la actuación de cuatro magistrados que no se sometieron al poder político del Ejecutivo y el Legislativo, como había sido hasta ahora.
La pregunta que se hace la ciudadanía es si más allá del burdo revanchismo que muestran abiertamente algunos diputados, hay intenciones más dañinas y peligrosas para el país, y la facilidad con que se encuentra la respuesta, además de la amplísima unanimidad de criterio, desde los más doctos estudiosos a los ciudadanos más sencillos, es que por supuesto controlar los tres órganos del Estado para mantener el esquema de privilegios personales, el enriquecimiento ilícito del que tanto se habla, y mucho de ello a la vista, y la impunidad de hechos de corrupción de este y el anterior Gobierno en su espectro amplio, representado por los partidos que orquestan y manipulan los movimientos, este el FMLN y el anterior por GANA.
Con solo una mirada rápida a las redes sociales se tiene esa respuesta multiplicada muchísimas veces, con ira e indignación, pero con lógica simple y desbordante.
Añaden un peligro mayor: el intento de perpetuarse en el poder al estilo de Nicaragua con el pacto Ortega-Alemán. Ya no es un tema de élites intelectuales, sino que baja a niveles populares, con el añadido importante que incluye a gente de todos los pensamientos políticos, superando la trampa de la polarización ideológica que nos ha tenido atrapados.
Es más ahora un movimiento prodecencia, anticorrupción, prorespeto de los ciudadanos, como debe ser la resistencia larga de aquí en delante.