“No más gobiernos que toman las arcas fiscales como caja chica para satisfacer aspiraciones políticas partidistas… no más populismo de derecha o izquierda, que es pan para hoy y hambre para mañana.”

Mientras tanto, Hacienda recurre a la emisión de cientos de millones en LETES (deuda de corto plazo), notas de crédito para pagar subsidios, y que se impacienta por la aprobación de los créditos de apoyo fiscal. En dos años y 10 meses el endeudamiento aumenta $2,662 millones (dinero fresco), la tributación sube $584 millones en los dos últimos años y las donaciones suman $440 millones en los tres años a 2011. Y pone el broche de oro el presidente Funes al reconocer públicamente que el Gobierno tiene un “problema de caja que ronda los $400 millones”: súmeselos al déficit de $907 mill, con lo cual en 2011 se superó el déficit de 2009.

 

Mientras tanto, voceros del FMLN se tratan de desligar del caos fiscal causado por su propio gobierno, y manifiestan que el acuerdo con el FMI “tiene el propósito de reducir el gasto social”… “ellos quieren que el pueblo se ajuste más el cinturón”. Son aseveraciones con un alto grado de desconocimiento o, simplemente, responden a concepciones ideologizadas. En ambos casos están alejadas de la verdad.

 

Primero, el FMI nunca decide las partidas que debe modificar un Gobierno, solo establece “el monto de déficit que puede financiar”. Si se aumentan impuestos o se reduce el gasto en salarios, bienes y servicios, viajes, publicidad, inversión o, en el caso de El Salvador, en subsidios, no es asunto del FMI. Lo claro está en que los subsidios comienzan a ser insostenibles si el Gobierno no recorta “otros” gastos o si no se focalizan en las familias más necesitadas. El país no puede seguir pagando sobre $500 millones anuales en subsidios y gastar en otras cosas de menor prioridad sin control.

 

La realidad es que el FMI congeló el “stand-by” por incumplimiento, no por ser “una nueva (sic) forma de dominación”. Los voceros del FMLN olvidaron mencionar que el FMI ha solicitado que se busquen medidas para mejorar el nivel de competitividad del país para que la economía crezca con mayor fuerza, porque sin ello la recaudación tributaria para financiar los proyectos sociales no aumenta: ¡de ahí vine el dinero! Olvidaron decir que el país no puede seguir “retrocediendo”, porque se frena el crecimiento económico. Retrocedimos 14 puestos en el ranking mundial de competitividad, nos desplomamos 43 lugares en Facilidad para hacer Negocios y se deterioró la calificación de riesgo país. Estamos a la cola de Latinoamérica en crecimiento económico y seguirá así hasta el 2013.

 

La culpa no es del FMI, ni de la oposición, ni del sector privado, ni de la globalización. Para encontrar a los responsables de esta crisis financiera solo es que el gobierno del FMLN tome un espejo: allí verá al verdadero culpable. Las causas: irresponsabilidad e indisciplina fiscal, incapacidad y desconocimiento, resultados mediocres y retroceso generalizado como país. Es tiempo de corregir, no de buscar en quien limpiarse. No más gobiernos que toman las arcas fiscales como caja chica para satisfacer aspiraciones políticas partidistas… no más populismo de derecha o izquierda, que es pan para hoy y hambre para mañana.