“Por supuesto que los primeros llamados a aclarar estas dudas y acusaciones son el Presidente y el partido FMNL. No podemos ponerlos a la altura de algunos vecinos que hoy no gozan de crédito internacional y menos de respeto”.
 

Lugar plantea interrogantes y aseveraciones graves, que a mi juicio tocan el punto central del actual conflicto salvadoreño. Según el senador Lugar, si El Salvador continúa sin resolver a la brevedad el actual conflicto entre los órganos legislativo y judicial puede retroceder “o incluso hacer descarrilar por completo el proceso democrático experimentado hasta ahora”. También asegura que, de acuerdo con los reportes que le han llegado, el FMLN está intentando “alinear la Corte Suprema de Justicia a su favor”. La más grave, y al parecer producto del nulo efecto que tuvieron para él los argumentos del canciller Martínez, es cuando exige “al gobierno salvadoreño abstenerse de politizar las instituciones judiciales”.

Si bien a Lugar antecedieron con afirmaciones similares otros dos destacados miembros de la comisión de relaciones exteriores del Senado, Robert Menéndez del Partido Demócrata y Marco Rubio, republicano; Richar Lugar tiene una voz más fuerte en los Estados Unidos y una veteranía que imprime respeto. Para despejar dudas, Dick, como se le llama, si bien es republicano, está considerado como un moderado. De hecho fue uno de los políticos conservadores de Estados Unidos que se opuso a la ayuda militar a nuestro país, de manera que contradijo en varios puntos la política de su partido hacia Centro América, en la década de los ochenta. 

Pero bueno, lo que nosotros tenemos que preguntarnos es si las aseveraciones del senador estadounidense son ciertas. Si es verdad que el Gobierno salvadoreño ha intentado politizar las instituciones judiciales del país y si el FMLN tiene por motivación alinear la Corte Suprema de Justicia. Para ser justo, hay que decir que lo han intentado todos los partidos políticos del país. Lo hizo el PNC en tiempos de Concertación, lo intentó el PDC cuando fue gobierno, lo ha hecho ARENA. Situación que tampoco justifica que se quiera hacer hoy, cuando suponemos que nuestra adolescente democracia intenta ponerse pantalones largos. 

Es posible que la preocupación de Lugar, Menéndez y Rubio no sean las del gobierno de Barack Obama, y que la relación entre ambos países continúe inmejorable, sobre la base de la credibilidad que el presidente Funes tenga en Washington. Pero imagen es imagen, y la nuestra se ha deteriorado en los círculos políticos estadounidenses producto de este “impasse”, que para unos tiene bases profundas y para otros no es más que una serie de errores producto de la viveza de nuestra clase política. 

Por supuesto que los primeros llamados a aclarar estas dudas y acusaciones son el Presidente y el partido FMNL. No podemos ponerlos a la altura de algunos vecinos que hoy no gozan de crédito internacional y menos de respeto. La continuación del Fomilenio y la realidad del Asocio para el Crecimiento no solo son necesarias sino imprescindibles para nuestro futuro inmediato. 

Hoy más que nunca debe primar el nacionalismo. Pero no ese que busca a cualquier precio la ventaja para el partido, sino el que tiene como único objetivo la nación salvadoreña. Me quedo con que no hay intereses ocultos tratando de quitarnos la democracia para instaurar el totalitarismo. Más bien creo que lo que ha habido es torpeza y grosería, en vez de inteligencia y buen manejo de la cosa política.