En lo que nosotros nos debatimos por salir de esta grave crisis política, el mundo entero sigue avanzando hacia una grave crisis económica de la que nosotros ni siquiera nos hemos percatado y, menos aun, preparado para enfrentarla.

 

Tenemos una crisis política en nuestras manos, la cual viene desde las decisiones de la Asamblea Legislativa de la legislatura anterior, que terminó el 30 abril, que todavía no se resuelve y que va a dejar serias dudas sobre el compromiso democrático del FMLN, GANA, CN y PES, que repercutirán por bastantes años.

 

Los mensajes que han enviado esos partidos políticos, en conjunto con el presidente Mauricio Funes, al querer entregar nuestra soberanía nacional a la Corte Centroamericana de Justicia –por no querer acatar nuestra Constitución de la República–, son nefastos, pero lo positivo ha sido el despertar de la sociedad civil salvadoreña y la clara posición de los salvadoreños que, independientemente de las diferencias ideológicas o políticas que se puedan tener, todos estamos de acuerdo en que hay que preservar y fortalecer el Estado constitucional de derecho y, con ello, nuestra democracia.

 

En lo que nosotros nos debatimos por salir de esta grave crisis política, el mundo entero sigue avanzando hacia una grave crisis económica, de la que nosotros ni siquiera nos hemos percatado y, menos aun, preparado para enfrentarla. Si a esto le agregamos el deterioro tan grande que ha tenido nuestra economía con la recesión de 2009, los bajísimo crecimientos de 2010 y 2011 y el casi nulo crecimiento de 2012, queda claro que ya es hora de que le demos prioridad a resolver los serios problemas de crecimiento económico y competitividad del país.

 

En las últimas semanas ha surgido el problema de una sequía importante tanto en Estados Unidos, Rusia y Europa como en el oriente de nuestro país. Esta sequía tiene un impacto importante sobre los precios de los granos, como el maíz, el trigo, y otros productos agrícolas, los cuales son muy importantes para la dieta básica de todos los salvadoreños. La pregunta obvia que resulta de todo esto es: ¿Y cuándo vamos a reaccionar? ¿Cuándo vamos a tomar las medidas que se requieren para prepararnos para estos impactos?

 

La crisis fiscal salvadoreña, producto del exceso de gasto del gobierno del presidente Funes, nos deja con poco margen de acción ante la crisis que se avecina y su impacto ya se siente sobre el incremento en las tasas de interés sobre depósitos, que en un futuro cercano se puede traducir en incrementos en las tasas de interés sobre préstamos. El déficit fiscal y la necesidad creciente de refinanciar cerca de $80 millones por mes y de colocar nueva deuda que ya supera los $ 700 millones ha causado que el Gobierno esté pagando tasas de interés superiores al 4% sobre las Letras del Tesoro que emite a menos de un año plazo y eso está presionando al alza las tasas de interés en el país.

 

Es el momento de crear un comité económico de crisis que pueda proponer soluciones al gobierno del presidente Funes y que le dé la prioridad a resolver los problemas fiscales y a reenfocar a nuestro país en resolver los problemas que inhiben nuestra competitividad, la atracción de inversión, la generación de empleo y el incremento aun mayor en la recaudación de impuestos. Tenemos que pasar de un círculo vicioso del deterioro de nuestras condiciones de vida a un círculo virtuoso de generación de recursos que nos permita enfrentar de mejor manera las necesidades de ingresos de los salvadoreños.

 

El Asocio para el Crecimiento es un buen punto de partida para resolver el problema de largo plazo, pero la crisis económica mundial y nacional, con grandes incrementos en los precios de los alimentos y la energía, nos enfrentará nuevamente a dilemas sobre subsidios que pueden complicar aún más la situación fiscal del país y, con ello, la sostenibilidad del país a largo plazo.

 

La tormenta perfecta se está poniendo en el mundo, nosotros ya tenemos bastantes de esos elementos en nuestro país y, con nuestro alto endeudamiento, tenemos poca capacidad de maniobra; por lo tanto, tomemos acción ya, antes que sea demasiado tarde.