“Hemos vivido escasos períodos de estabilidad, indispensable para construir desarrollo social y riqueza. Vivimos un nuevo capítulo que superaremos, el intento de asaltar el poder antidemocráticamente. La sociedad civil, más despierta que nunca, es el valladar para detenerlo. El futuro es promisorio.”

Esto pasa necesariamente por la generación de riqueza, con la indispensable inversión. Todo lo anterior se promueve con programas económicos y sociales de largo plazo, respetados y seguidos por gobiernos que se suceden.

A pesar de todas las vicisitudes vividas como pocos, siempre hemos salido adelante, el carácter y el deseo de superación e independencia de los salvadoreños ha prevalecido, nunca nos doblegamos, siempre luchamos incansablemente para superarlas.

Hoy vivimos una crisis más, de la cual el conflicto por incumplimiento de sentencias es solo un capítulo, vivimos el proceso impulsado por un grupo que quiere tomar control de todos los organismos del Estado con el propósito de quedarse en el poder, haciendo a un lado la democracia y la institucionalidad que hemos venido construyendo desde los Acuerdos de Paz, libreto que ya se dio en otros países.

Son de esperar muchos otros intentos, no porque especulemos, sino porque están en sus escritos y discursos recientes y a lo largo de los años; más aguas bravas en las que navegaremos sin naufragar, la historia impone su tendencia y el proceso democrático iniciado en el país se asienta sólidamente y puede superarlos.

Escritos de dirigentes emblemáticos del FMLN dicen con claridad que harán la revolución y que el momento adecuado es cuando “existen las condiciones objetivas, la correlación favorable de fuerzas y hacerla con la población”.

Es necesario entonces analizar si esos requisitos están presentes actualmente.

La correlación de fuerzas no es en términos militares, más realistamente es en número de votos en elecciones populares, de presidente 2014 y diputados en 2015. El resultado de la ultima elección, las encuestas respetables y el comportamiento histórico del votante salvadoreño indican que la mayoría amplia es conservadora, no apoya a quienes presentan un peligro absolutista. En elecciones libres, el FMLN duro, con la cúpula que lo gobierna actualmente, no tiene probabilidades de ganar.

Una izquierda democrática, cercana al centro, ciertamente tendría posibilidades, pero no se ve ni remotamente posible la conversión del Frente en esa opción, que significaría el relevo de una dirigencia que controla absolutamente el partido y no tiene la más mínima intención de abandonar, menos que nunca ahora que cree ver cerca, su sueño de 40 años. La única correlación de fuerzas favorable para ellos se da en la Asamblea, curiosamente en unión con partidos que dicen ser de derecha, la más desprestigiada y esa no sirve en elecciones, aunque se tejan fantasías de que Saca le ayudaría a ganar.

Las condiciones objetivas significarían un enorme descontento de la población con el gobierno, por condiciones económicas, falta de espacios de expresión y políticos, o represión, como en 1979. Pero el gobierno son ellos, entonces, no existen esas condiciones para alzarse.

El acompañamiento de la población tampoco se da; la sociedad civil de todas las tendencias políticas, como nunca antes, está consciente de sus derechos y se ha manifestado unida y fuertemente contra las acciones encaminadas a socavar la democracia, más visiblemente con el decreto 743 y la reciente crisis por desacato en que los hicieron retroceder.

 

Este es el bastión de la democracia. Los requisitos para su revolución no están presentes, solamente arreglan elecciones, cambian leyes, códigos electorales y maniobras ilegales y eso ahora es difícil, la sociedad civil es valladar.

 

Veremos aguas agitadas que surcaremos con éxito. La democracia cada día se fortalece más, la institucionalidad que controlan estará en intenso escrutinio, lo superaremos. Nuestro futuro es promisorio más sólido después de superar adversidades.