Otra explicación que nos deben las autoridades de Salud es decirnos cómo ha sido posible llegar a los niveles extremos en la epidemia del dengue. Los casos contabilizados se acercan ya a los 10,000, ya se incluyen muertos y las unidades de cuidados intensivos están saturadas y colapsadas. ¿Acaso no existe un protocolo que se pueda activar oportunamente? No busquen más pretextos. Practiquen lo que predican
Para calificar el actual sistema de salud pública se ha recurrido a lo más florido de la poesía salvadoreña:
* El cambio y esfuerzo más profundo de este gobierno, dice el presidente.
* Los sueños a prueba, salud para todos y atención primaria, ha dicho la ministra.
* Iniciativa revolucionaria que llevará atención médica a cada salvadoreño, reafirma el presidente.
* Nueva visión... atención integral al ser humano, confirma la ministra.
Y así por el estilo, podríamos llenar esta columna de afirmaciones hechas por las más altas autoridades, pero no es ese el caso.
En el informe 2011/2012, aparece un éxito rotundo como resultado de la gestión de las actuales autoridades del ramo. Allí se afirma que se ha superado el Objetivo del Milenio de reducir la mortalidad materna a 50.8 por cada 1,000 nacidos vivos. La afirmación no está en cuestión y hay que felicitarnos como país. Naciones Unidas estableció como meta para 2015 reducir la mortalidad materna a 52 por cada 1,000 nacidos vivos.
Lo inapropiado es adjudicarse el éxito como resultado de la gestión de este gobierno, pues al revisar los datos que aparecen en el mismo informe, resulta que la mortalidad materna comenzó a descender desde 2005 y en 2008 ya había caído al 47.3 por cada 1,000 nacidos vivos. Más tarde, en 2009 y 2010, tiene una leve subida para estabilizarse 2011 en la cifra confirmada por el Ministerio de Salud. Que hay un éxito, sí; pero le corresponde a la gestión de Tony Saca, no a la de Mauricio Funes.
Para mostrar resultados exitosos de la presente administración, el MINSAL tiene que demostrar que hay una tendencia sostenida en la reducción de las enfermedades comunes, que son prevenibles, porque se supone que es hacia allí donde se concentra el esfuerzo de la reforma de salud puesta en marcha por el presente gobierno.
Las autoridades de Salud están obligadas a decirnos en sus informes qué impacto está teniendo el incremento del presupuesto a esa cartera, del 1.9 al 2.4 en relación con el PIB; cuánta efectividad están teniendo los 450 equipos comunitarios de salud en la reducción de las diarreas, las conjuntivitis, las enfermedades respiratorias y, en particular, en el dengue.
En el mismo informe se ratifica que en este quinquenio serán contratados 14,000 nuevos profesionales y técnicos para garantizar salud a toda la población, seguramente varios miles ya han sido contratados y, por lo tanto, deberíamos estar viendo los frutos. El tema de las contrataciones es más preocupante porque, como de hecho, ya ha dado inicio la campaña electoral y deberíamos estar seguros de que se está financiando a promotores de salud y no a activistas de los partidos.
Otra explicación que nos deben las autoridades de Salud es decirnos cómo ha sido posible llegar a los niveles extremos en la epidemia del dengue. Los casos contabilizados se acercan ya a los 10,000, ya se incluyen muertos y las unidades de cuidados intensivos están saturadas y colapsadas. ¿Acaso no existe un protocolo que se pueda activar oportunamente? No busquen más pretextos. Practiquen lo que predican.
No quiero creer que todos los funcionarios estaban concentrados en cumplir las instrucciones del presidente de la Asamblea Legislativa y que por eso no hicieron la abatización en el momento debido.