Ponente. El reverendo Robert Sirico dio la conferencia magistral en el XIII ENADE.

El padre Robert Sirico tiene una concepción arraigada en que el progreso de la empresa privada va estrechamente ligado a la reducción de la pobreza y al progreso de las comunidades. Afirma que los gobiernos deben dejar trabajar a las empresas y crear condiciones para que estas generen empleo, y evitar la confrontación.

El reverendo hizo alusión a los discursos que el lunes emitieron el presidente de la ANEP, Jorge Daboub, y el presidente de la República, Mauricio Funes, en el marco del XIII Encuentro Nacional de la Empresa Privada (ENADE) 2013, en donde ambas partes hablaron de las dificultades que enfrenta el país.

“El debate siempre es bueno aunque no se esté de acuerdo; en el debate siempre se aprende de la otra persona”, destacó el religioso, quien además es presidente del Acton Institute, un tanque de pensamiento católico, defensor de una sociedad libre. Sirico añadió que es mejor buscar los espacios para el debate en vez de llegar hasta las confrontaciones.

El religioso señala que tanto el Estado como la empresa privada tienen un papel en la sociedad. El primero, asegurando la libertad de sus ciudadanos y brindándoles seguridad; mientras que la empresa privada enfoca su papel en lograr más productividad para crear más empleo y desarrollo, siempre y cuando tenga las condiciones adecuadas. “El Estado tiene un rol, pero este tiene un límite”, indica.

Sostuvo que es el pueblo el que decide cómo quiere su gobierno y qué darle al Estado, pero este poder no debe ser subjetivo: “Si sienten enemistad con la empresa y si acuden al Gobierno para aplastar a las empresas, entonces van a matar a la gallina de los huevos de oro”.

Apoyo para la empresa

El reverendo acotó que el Estado debe dejar trabajar a las empresas, respetando las reglas y apoyando sus decisiones, ya que esto es uno de los caminos para llevar bienestar a los pueblos.

“La pregunta es qué quieren: un gran Estado con una gran burocracia o un sector empresarial que sea competitivo y productivo, que genere empleo”, cuestionó.

Indicó que no se debe estigmatizar a la empresa privada y relató una parábola de la Biblia en donde Lázaro va al cielo y un rico va al infierno: “Muchos la interpretan para hacer la relación que los ricos están del lado del mal y los pobres del bien, pero es algo simplista: el hombre rico no fue al infierno por ser rico, sino por orgulloso; el pobre no fue al cielo por pobre, sino por humilde”.