Encuentro. El papa Francisco recibió en audiencia al presidente de la República, Mauricio Funes, el jueves pasado.

El presidente de la República, Mauricio Funes, dijo ayer que el papa Francisco, con quien se reunió el jueves en una audiencia privada en el Vaticano, pidió al pueblo salvadoreño tener fe en el proceso de canonización de Monseñor Óscar Arnulfo Romero.

La visita que realizó Funes, el tercer mandatario latinoamericano en ser recibido por el papa Francisco, fue precisamente para solicitarle a Su Santidad que interceda en el proceso, en vista de la relevancia que tiene el obispo asesinado en marzo de 1980, no solo en el pueblo salvadoreño, sino también de Latinoamérica.

“El papa me dijo que el pueblo salvadoreño debe de tener fe en que la canonización de Monseñor Romero avanza al ritmo adecuado”, anunció Funes ayer, durante el programa sabatino “Conversando con el presidente”.

Detalló, además, que durante la reunión, que se prolongó por espacio de media hora según el mandatario, el papa no detalló fechas sobre la canonización de Romero, pero que será “a la brevedad posible” y que pronto se podrá conocer de la canonización de Monseñor.

El proceso de canonización del obispo, asesinado en marzo de 1980 cuando oficiaba una misa en la capilla del hospitalito Divina Providencia, había estado entrampado en el Vaticano y el papa Francisco ordenó que se retomara una vez asumió su pontificado.

De acuerdo con Funes, el papa dijo conocer a Monseñor Romero por sus obras y por su acción pastoral, se declaró admirador del obispo asesinado y que sabe de “la necesidad que este proceso de canonización se dé”.

Otro caso

Funes detalló que el pontífice le adelantó que posteriormente a la canonización de Monseñor Romero vendrán otros procesos similares, refiriéndose en particular al caso de otro sacerdote salvadoreño, el padre Rutilio Grande, asesinado el 12 de marzo de 1977 en el municipio de El Paisnal, departamento de San Salvador, luego de oficiar una misa.

Sobre este sacerdote, el papa expresó que “es un hombre santo que merece ser canonizado por la acción que llevó a cabo en defensa de los pobres, en defensa de los excluidos, en circunstancias realmente complicadas”, de acuerdo con el mandatario.

En vista de la relevancia que posee Romero en el ámbito internacional, Funes recalcó al papa que acelerar el proceso de su canonización sería bien visto en el mundo. “No solo en referente de este gobierno, sino que en guía espiritual de la nación, y se ha convertido también en un referente para muchos pueblos de América Latina y del mundo entero”, complementó el presidente.

Durante la visita, Funes le regaló al papa un relicario elaborado por las religiosas del hospital donde fue asesinado el obispo, que incluye un trozo de la sotana que vestía cuando fue asesinado.