¿Te sientes mal cuando estás trabajando? El malestar no siempre se debe al estrés, la insatisfacción laboral o a los problemas con el jefe, los compañeros o la empresa en la que trabajas.
Algunas ocupaciones pueden producir reacciones alérgicas en la piel o los pulmones, aunque el afectado suele restarles importancia y convivir con las molestias.
La frase de “ser alérgico al trabajo” no es solo una manera humorística o irónica de referirse a aquellas personas más inclinadas al ocio y a la pereza que a la responsabilidad y a las actividades productivas. También podría aplicarse a algunos problemas orgánicos, que nada tienen que ver con la predisposición a la vagancia.
Muchos casos de asma, rinitis y dermatitis alérgica de contacto son causados por las condiciones del ambiente laboral, pero gran parte de estas enfermedades no está diagnosticada.
Uno de los trastornos más frecuentes y poco conocido en el ámbito laboral es la rinitis: una inflamación de la mucosa nasal que se manifiesta con picor, secreción nasal, obstrucción y estornudos.
Otro desorden frecuente es el asma, una inflamación de los bronquios que produce fatiga, falta de aire, tos pertinaz, sensación de opresión en el pecho y ruidos torácicos.
En ambos casos los síntomas están provocados por un agente externo al organismo presente en el medio laboral.
“Los pacientes no dan suficiente importancia a los síntomas de la rinitis y con frecuencia no los consultan porque los confunden con un catarro común”, señala el alergólogo español Pedro Ojeda.
“Al inicio de la enfermedad, es típico que los síntomas empeoren en el lugar de trabajo y mejoren en los períodos de descanso, como los fines de semana y las vacaciones”, añadió.
Hay una amplia variedad de ocupaciones con riesgo de rinitis laboral, aunque los más propensos a padecerla son los profesionales de las industrias agroalimentaria, farmacéutica, los panaderos y quienes trabajan con animales.
También son muy comunes las dermatitis alérgicas de contacto, debido a las cuales el trabajador presenta picor, enrojecimiento de la piel y descamación en las áreas que entran en contacto con el alergeno responsable.
Son frecuentes en los trabajadores de la construcción por alergia al cromo contenido en el cemento, o en las peluqueras por alergia a la parafenilendiamina contenida en los tintes para el cabello. Cuando el trabajador sospeche que puede padecer de una afección alérgica laboral, debe acudir al alergólogo para que lo trate de manera adecuada.