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Padre real, padre en forma




Imprimir Enviar nota Fecha de actualización: 6/29/2008

Lic. Fabrizzio HernándezDirector de los gimnasios Super BodyTel: 2264-0584, 2289-1190www.fts.com.sv

Ya entraste a tu edad de adulto y te volviste padre. Te suena familiar un llanto en la noche o madrugada y desear que sea tu esposa la que se levante sin que se dé cuenta de que te haces el dormido. Otro ejemplo muy particular es cuando tus hijos comienzan a caminar y se nota en público que haz convertido a tu esposa en una muy eficiente niñera, ya que tú mismo eres el que le da órdenes como estas: ¡levanta al niño!, ¡el niño se va a caer!, ¡ya se durmió, cárgalo a la cama! Llegas cansado y tu hijo te pide que te tires al piso a jugar con él. Todas esas escenas anteriores describen un poco al típico papa gordo, obeso y sedentario que en nada le interesa el tema de ser ejemplo de su hijo.

Ahora, piensa que si tú eres así qué les espera a tus hijos. ¿Estarán también condenados a una mala calidad de vida, padecer de hipertensión temprana, diabetes infantil o fallas cardíacas en edad adulta joven? Seguramente, el juego de video y la televisión son para ti el mayor consuelo cuando tu hijo es capaz de pasar tres imparables horas atendiendo esos aparatos.

En este artículo quisiera dejar marcado que para un hijo las palabras cuentan, pero los hechos arrastran. Enseñar puede hacerlo cualquiera, pero educar solo aquel que es un ejemplo de lo que dice y hace.

Pasar tiempo con tus hijos dedicándose a una actividad física sana como jugar pelota, rebotarla, cacharla, salir en bicicleta o patineta, nadar, “snorkelear”, bailar, etc., son actividades que juntos pueden disfrutar y que a ellos nunca se les va a olvidar el buen ejemplo que le das. Que tu hijo te vea que sales temprano a ponerte en forma para poder jugar con él, es algo que toda la vida te va a agradecer.

Recientemente, se celebró en Houston un congreso mundial de medicina interna y uno de los ponentes dijo: “Hemos llegado a una generación en la que los padres enterraremos a nuestros hijos”. La razón es nuevamente sedentarismo, la mala alimentación y ahora el estrés, solo que ya es mucho peor, pues desde niños manejan niveles de colesterol y azúcar altos; antes se elevaban al llegar a la edad adulta, ahora los niños con mala calidad de vida acostumbran a tener esos niveles en el límite.

Vigilar tu condición física como padre puede, además de salvar tu vida y la de tu hijo, convertirte en un padre real, que pueda compartir plenamente con sus hijos.