Dr. Raúl A. Echeverría Q.Ortodoncistaorto_raueche@intercom.com.sv
El diagnóstico y la planificación del tratamiento de ortodoncia se encuentran en un período de renovados cambios. Hoy en día, los objetivos de tratamiento dan un gran énfasis a la adaptación de los tejidos blandos de la cara y a sus proporciones faciales, dejando como un segundo objetivo pero no menos importante la oclusión dental o mordida.
Anteriormente, el objetivo principal consistía en la movilización de los dientes para alcanzar una buena mordida dental, sin tomar en cuenta la discrepancia de las bases óseas de los huesos maxilares y los desbalances faciales.
A través del desarrollo de la odontología cosmética, de la incorporación de nuevos conceptos sobre la belleza dental y facial, tanto dentistas como pacientes saben que el éxito en el tratamiento de ortodoncia no solo consiste en una buena alineación dentaria.
La mayoría de pacientes esperan una mejoría en su estética dental y facial. En otras palabras, el objetivo principal del tratamiento en ortodoncia consiste en mejorar la calidad de vida del paciente a través de una buena alineación de dientes, junto con una adecuada relación y función de las bases óseas de los maxilares, los cuales garantizan una buena armonía facial.
Estos objetivos no solo son cosméticos como algunos puedan pensar, estos también reflejan los deseos de los pacientes de mejorar su función masticatoria, de tener una mejor aceptación social y eliminar discriminaciones basadas en la apariencia.
Por ello, en el siglo XXI, se han agregado nuevos parámetros en ortodoncia para establecer los objetivos o métodos de tratamiento:
n Examen clínico de los tejidos balados.
n Determinar las relaciones ideales de los tejidos blandos, para luego colocar las relaciones óseas maxilares y dentales, de acuerdo a las necesidades de estos tejidos.
n Las proporciones ideales de los tejidos blandos define o determina las relaciones adecuadas esqueléticas y dentales.
n Obtener una oclusión o mordida funcional.
n Relaciones ideales de tejidos blandos con la adaptación a las funciones oro-faciales.