Dr. Manuel Rivera Castaneda Cardiólogo intervencionista del Instituto Salvadoreño del Corazón (INSACOR)Consultas: 2298-2412 y 2298-2405
Un protocolo se entiende como un plan de acción a ejecutar en una situación determinada.
En medicina, un protocolo de tratamiento es un documento preestablecido que contiene la información que servirá de guía para el tratamiento de una enfermedad específica. El plan establece qué medidas se tomarán y el porqué de esas acciones; qué medicamentos o procedimientos se utilizarán y la frecuencia con que estos han de ser administrados.
Un protocolo se elabora para tratar un tipo de enfermedad. Por ejemplo, hay un protocolo para tratar a un paciente con dolor de pecho en una sala de urgencias; sería impensable elaborarlo para todos los tipos de enfermedades, pues no hay un medicamento o un tratamiento para tratarlos en general.
Hay que tener una justificación para elaborar un protocolo.
Evidentemente, no hay mayor justificación para elaborarlo que el intento de recobrar la salud perdida, por lo que es indispensable poseer la habilidad de reconocer los estados mórbidos de los pacientes a tratar.
Hay que establecer y normar el rol que ejecutara cada integrante del equipo que proporcionara el tratamiento; lo más relevante a señalar en esto es que el requisito común de todos y cada uno de los integrantes es el de tener la certeza de que el tratamiento será efectivo inmediatamente después de haberlo administrado.
Numerosos estudios efectuados con protocolos de oración han demostrado la eficacia de este en la evolución positiva de la enfermedad y el efecto de sanidad de las creencias y prácticas religiosas; pero no conozco un estudio con un protocolo que involucre a grupos de médicos que en conjunto con los familiares oren por el éxito de un procedimiento y la curación del paciente.
Entre las muchas ventajas de utilizar la oración de intercesión para tratar a los pacientes podemos mencionar la seguridad de su utilización en pacientes embarazadas, la ausencia de efectos indeseables en pacientes tanto en edad pediátrica o geriátrica, y la total ausencia de efectos adversos.
Hay muchos casos, no del todo esporádicos, en los cuales deben de proclamarse las curaciones que han sido realizadas mediante este tipo de práctica, ya que el paciente siempre debe tener la esperanza y certeza que este tipo de tratamiento es efectivo.
Algunos científicos han tratado de explicar este tipo de curaciones inexplicables por la ciencia, aduciendo que hay una forma de conexión entre nuestra mente y los procesos fisiológicos de nuestro cuerpo.
Es conocida la conexión inconsciente y continua entre nuestro cerebro y los sistemas cardiovascular e inmunológico.
La forma en que pensamos y sentimos influye en el sistema inmunológico, en el trabajo del corazón y en la presión arterial.
Estudios han mostrado que ciertas actividades, como participar en servicios religiosos, además de la lectura regular de las sagradas escrituras, favorecen el funcionamiento físico.
En nuestro país, actualmente se está utilizando este tipo de protocolo en pacientes que son sometidos a operaciones de corazón y se han obtenido buenos resultados; las operaciones no son solo exitosas, sino que se han vuelto mas rápidas y sencillas.
Por ultimo, la creación de un protocolo debe contener una amplia bibliografía, en este caso basta y sobra con el mejor elemento la Sagrada Biblia.