Trata de usar de 1/4 a 1/3 de azúcar menos en alimentos y postres horneados. Esto funciona mejor con pan, galletas, relleno para tarta, flan, pudín y frutas frescas.
Talvez no funcione para algunos pasteles. No disminuya la cantidad de azúcar en el pan de levadura, porque es de alimento para esta y ayuda a que el pan esponje.
No tienes que agregar azúcar cuando enlates o congeles frutas. Puedes comprarlas congeladas, sin endulzar, o enlatadas en su propio jugo o agua.
Aumenta la cantidad de canela o vainilla en la receta para que parezca más dulce. (No hagas esto si ya se redujo el azúcar en la receta).
Para realizar postres de bajas calorías es imprescindible utilizar lácteos descremados (quesos blancos, yogures saborizados, naturales o frutados) y leche fluida o en polvo.
Para reemplazar la crema de leche, que utilizas en postres comunes, la mezcla resultante de batir el queso blanco “diet” con el yogur es ideal.
Para reemplazar la deliciosa crema chantilly común, bate queso blanco con edulcorante, esencia de vainilla y un chorrito de soda, o bien incorpórale algunas claras batidas a punto nieve con mucho cuidado.
Para dar consistencia a los mousses y budines, el agregado de gelatina sin sabor o su variante con sabor dietética es ideal. Para aumentar el volumen, las claras a nieve.
Puedes utilizar frutas frescas o en almíbar “diet”, así como también mermeladas y jaleas bajas en calorías para cubrir los postres o simplemente colorearlos.