Dr. Jaime Salvador Calderón RiveraPediatra alergólogo e inmunólogoTel. 2257-9584jaimecalderon_sal@msn.com
La tendencia a desarrollar alergias tiene una base hereditaria, es decir, que se puede transmitir de los padres a los hijos a través de los genes. Cuando ambos padres son alérgicos hay un 50%-60% de predisposición con respecto al 30%-40% de solo un padre. Al nacer un niño no es alérgico, porque aún no ha estado en contacto con ninguna sustancia extraña (alergeno), solo tiene la predisposición genética a ser alérgico.
Para que exista alergia en una persona deben de existir 2 eventos:
1) Sensibilización: Proceso cuando los alergenos entran por primera vez al cuerpo de una persona predispuesta, ocurre una serie de reacciones inmunológicas y se producen anticuerpos específicos (IgE) a ese alergeno.
2) Re-exposición: Posteriormente cada vez que una persona predispuesta entra en contacto con los alergenos a lo que es sensible (polvo casero, cucarachas, mohos, epitelios de animales, pólenes, alimentos) son capturados por el IgE, lo que inicia la liberación de mediadores inflamatorios (histamina) por degranulación de los mastocitos.
De esta forma se produce una reacción alérgica lo cual provoca inflamación de la mucosa de los bronquios (asma), nariz-ojos (rinoconjuntivitis), piel (dermatitis) y gastrointestinal (esofagitis o colitis), manifestados con síntomas persistentes y continuos de tos, chiflido de pecho, dificultad al respirar, estornudos, secreción, congestión y picazón nasal, resequedad y picazón de la piel, vómitos, dolor o sangramiento gastrointestinal.
No existe hasta la fecha ningún método científicamente comprobado que pueda curar la alergia, debido a la predisposición hereditaria (genes) de la enfermedad.
La calidad de vida de una persona alérgica sí puede controlarse a través de las siguientes medidas:
1) Prevención: A través de medidas generales que controlen el ambiente en su hogar o lugar de trabajo.
2) Tratamiento de los síntomas: Con medicamentos específicos (antihistamínicos y esteroides inhalados o intranasales).
3) Desensibilización: Las vacunas para alergia o inmunoterapia son una forma de tratamiento, administradas única y exclusivamente por el alergólogo, que tienen como objetivo disminuir a largo plazo la sensibilidad a los alergenos. Estas sustancias (alergenos) se identifican con pruebas de alergia que se correlacionan con los alergenos desencadenantes sospechados y con los síntomas clínicos de alergia.